Camacol pide replantear subsidios para reconstrucción tras terremoto

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El presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Guillermo Herrera, advirtió que el programa gubernamental Mi Casa Milagro no será suficiente para atender la reconstrucción tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el 10 de agosto de 2026, y pidió al Gobierno nacional reformular los subsidios para incluir a los hogares de clase media, que han quedado por fuera de la respuesta estatal. En un balance entregado a los medios de comunicación, el dirigente gremial aseguró que el mismo decreto de emergencia reconoce que la política convencional de vivienda es insuficiente ante la magnitud de la tragedia.

El sismo dejó un saldo de 331 víctimas mortales y 4.439 heridos, así como la destrucción de 31.450 viviendas y averías en otras 178.555, además del colapso de 603 edificios y daños en 5.884 más, según el reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). Se trata de la peor tragedia sísmica en el país desde el terremoto de Armenia de enero de 1999, que cobró la vida de 1.185 personas. El presidente Abelardo de la Espriella ha estimado que la reconstrucción demandará un presupuesto cercano a los 30 billones de pesos, cifra que pone en evidencia la dimensión del reto que enfrenta el Estado.

Crítica a la política de vivienda actual

En sus declaraciones, Herrera fue contundente al señalar las limitaciones de la respuesta oficial. «No creemos que un programa como Mi Casa Milagro alcance para cubrir las necesidades de todos los hogares», afirmó el directivo, quien además cuestionó que la política habitual de vivienda del Gobierno no diferencie entre las capacidades económicas de las familias afectadas. El dirigente insistió en que la obligación del Estado es ofrecer una alternativa a todos los damnificados, en función del daño sufrido y de su capacidad de ingreso, y no limitarse a atender únicamente a la población más vulnerable.

«Hay que dar una alternativa a todos los hogares. Creo que esa es la obligación del Estado, por lo menos darle una alternativa a los hogares en función del daño que sufrió y en función de su capacidad de ingreso».

Guillermo Herrera, presidente de Camacol

La propuesta de Camacol contempla subsidios diferenciados según las condiciones de cada familia, líneas de crédito con respaldo público o garantías estatales, e incentivos para las empresas constructoras, de manera que se reactive la oferta en un momento crítico. El gremio ya presentó estas ideas al Gobierno nacional y, según Herrera, hubo coincidencias en algunos puntos, aunque aún no hay decisiones concretas sobre el alcance de los programas de apoyo.

El sector pide apoyo para reactivar la construcción

El presidente de Camacol también aprovechó la coyuntura para reclamar estímulos dirigidos a las empresas del sector, que atraviesan por una situación financiera compleja tras cuatro años de deterioro durante la administración de Gustavo Petro. Herrera insistió en que la reconstrucción no puede sostenerse únicamente sobre los hombros del Estado, sino que requiere la participación activa del sector privado y de los gobiernos locales, algo que resulta difícil de conciliar con la falta de incentivos para la inversión privada en proyectos de vivienda de interés social y prioritario.

Sin embargo, lo que no se puede pasar por alto es que la noticia se inserta en un contexto generoso en cifras oficiales publicadas por el Servicio Geológico Colombiano, que dan cuenta de un terremoto de magnitud 7,4, con más de 31.000 viviendas destruidas, 178.555 averiadas, 331 muertos y 4.439 heridos. Esos datos, tomados tal cual del informe técnico, permiten dimensionar la magnitud de la catástrofe y la insuficiencia de cualquier política de vivienda convencional para hacerle frente.

«El mismo decreto de emergencia reconoce que la política convencional ordinaria de vivienda va a ser insuficiente para atender el sismo».

Guillermo Herrera, presidente de Camacol

El llamado del dirigente gremial no solo busca visibilizar la insuficiencia de la respuesta estatal actual, sino que también evidencia la necesidad de una reformulación profunda de los subsidios y programas de vivienda que incluya a las familias de clase media, que según él, han sido históricamente dejadas de lado en las políticas habitacionales. La tarea es inmensa, y el llamado de Camacol es claro: el Estado debe dar una alternativa a todos los hogares, y para eso se requiere un esfuerzo conjunto entre el sector privado y el Gobierno. La reconstrucción apenas comienza, y el tiempo dirá si hay voluntad política para escuchar estas advertencias.

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