En un giro inesperado que ha conmocionado a las comunidades de Urabá, dos adultos mayores de 62 y 64 años fueron capturados en el municipio de Chigorodó, Antioquia, como presuntos responsables del homicidio de un hombre de 65 años, crimen ocurrido en 2022 en Apartadó. La investigación, que inicialmente se manejó como un suicidio, dio un vuelco radical cuando un testigo presencial, que permaneció oculto durante el hecho, se presentó ante la Fiscalía General de la Nación tres meses después del suceso, desvirtuando por completo la hipótesis inicial planteada por la excompañera sentimental de la víctima.
Según informó la Policía Nacional, la declaración del testigo permitió a los investigadores reabrir el caso y someter las evidencias a un riguroso reanálisis. Este proceso incluyó una nueva revisión de la necropsia practicada al cuerpo de la víctima, entrevistas detalladas con el médico forense que intervino en el caso y la recopilación de testimonios de los familiares del fallecido. La conjunción de estas pruebas permitió a las autoridades reconstruir la secuencia de los hechos y detectar las maniobras realizadas para simular un suicidio, descartando así la versión inicial que apuntaba a una muerte autoinfligida y apuntando directamente a un homicidio agravado.
Una comunidad consternada
La captura de los dos acusados, cuyas identidades no han sido reveladas por las autoridades, ha generado una profunda consternación en el municipio de Chigorodó, donde residían. Aunque no se ha especificado el parentesco o la relación que existía entre los detenidos y la víctima, la noticia ha impactado a los habitantes de la localidad, que ven con sorpresa cómo dos personas de avanzada edad, de 62 y 64 años, están vinculadas a un hecho de sangre que permaneció oculto durante más de dos años. La Fiscalía continúa con las indagaciones para esclarecer el móvil del crimen y determinar el grado de responsabilidad de cada uno de los implicados, mientras que los capturados ya fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales para enfrentar cargos por homicidio agravado. Este caso subraya la importancia de la perseverancia en la búsqueda de la verdad y cómo un testimonio clave, aunque tardío, puede cambiar el rumbo de una investigación y hacer justicia por una víctima cuya muerte fue inicialmente malinterpretada.










