Expareja de Racero revela pagos de la UTL para mercado y conductor personal

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Mariana Hernández, expareja del senador David Racero durante más de una década, reveló este miércoles detalles que comprometen al congresista en el marco de la investigación que adelanta la Corte Suprema de Justicia por presuntos actos de corrupción. En una entrevista con el programa ‘El Reporte Coronell’, Hernández aseguró que miembros de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de Racero realizaban transferencias desde sus cuentas personales para cubrir gastos domésticos de la expareja, como los mercados durante la pandemia, y que un asistente legislativo, John Leonardo García Lara, cumplía funciones de conductor personal del senador, con salario pagado con recursos públicos.

Hernández, quien compareció en dos ocasiones ante la Sala de Instrucción del alto tribunal, aportó soportes de conversaciones de WhatsApp y extractos bancarios que evidencian que los pagos de gastos familiares no salían de la cuenta del congresista, sino de cuentas de ahorros de Davivienda pertenecientes a otros integrantes de su UTL. “Encontré transferencias que realizaron algunos integrantes de la UTL del congresista con las que se cubrieron cuestiones elementales como los mercados en mi casa durante la pandemia”, declaró. Según su relato, ella enviaba las facturas por mensaje de texto a Racero, y posteriormente los pagos se realizaban desde esas cuentas. Los proveedores de esos mercados eran la organización Agrosolidaria y una persona identificada como Erika.

El conductor y los pagos a la UTL

Uno de los puntos centrales de la investigación es la presunta utilización de un miembro de la UTL como chofer. Hernández fue contundente al afirmar que “a mí me consta que el señor Leonardo ejercía labores de conductor. Todos los días estaba entre las seis y las seis y media de la mañana en la portería esperando al señor David Racero. En algunas circunstancias yo compartía vehículo con ellos”. La expareja también denunció que algunos empleados del fruver propiedad del senador temen declarar por el poder de la figura política y por su posible situación migratoria irregular, lo que ha dificultado la recolección de más testimonios.

“A mí me consta que el señor Leonardo ejercía labores de conductor. Todos los días estaba entre las seis y las seis y media de la mañana en la portería esperando al señor David Racero”

Mariana Hernández, expareja de David Racero

Hernández añadió que durante el tiempo que compartió con Racero, también se realizaron pagos periódicos desde la UTL al padre del senador en un período en que este no tenía acceso a su pensión. Asimismo, cuestionó la contratación de familiares en entidades estatales sin aparente mérito, mencionando casos como los de José Manuel Márquez, Daniela Parada, Walter Castilla Durán y Ángela Marcela Araujo. Señaló que un contrato de uno de estos allegados fue por 75 millones de pesos para ejecutarse en cinco meses. “Creo que el verdadero problema aparece cuando la confianza reemplaza completamente el mérito y se contrata a alguien solo por ser familiar o cercano, independientemente de su idoneidad, o cuando existen conflictos de interés que no son gestionados adecuadamente”, sentenció.

Mariana Hernández conoció a Racero hace más de una década, cuando ella trabajaba en una entidad pública durante la alcaldía de Gustavo Petro. Al ser consultada sobre por qué no denunció antes los hechos, respondió de manera contundente sobre los pagos de la UTL: “No lo hubiera permitido bajo ninguna circunstancia de haberlo sabido en ese momento”. La investigación de la Corte Suprema se abrió tras revelarse que un miembro de la UTL de Racero fungía como su conductor personal, y hasta ahora, el congresista ha defendido su inocencia calificando el caso de persecución política, sin presentar los soportes que Hernández asegura que la Corte ya tiene en su poder.

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