Exportadores alertan: revaluación del peso reduce su rentabilidad 48,1%

Compartir en redes sociales

Gremios exportadores han encendido las alarmas ante la persistente apreciación del peso colombiano frente al dólar, una coyuntura que, según advierten, está reduciendo drásticamente la rentabilidad del sector y desplazando a los productores nacionales frente a una oleada de importaciones más baratas. Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), y María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) y exministra de Comercio, coincidieron en señalar que la tasa de cambio actual, que cerró en un promedio de 3.118,29 pesos por dólar el pasado 26 de agosto de 2026, está generando un desbalance crítico para la economía del país.

El fenómeno de revaluación, que encarece las exportaciones y abarata las importaciones, se suma a un escenario de altos costos internos y un déficit fiscal que, según los dirigentes gremiales, requiere medidas urgentes. Díaz Molina explicó en declaraciones recientes que el problema no solo afecta a quienes venden en el exterior, sino que también golpea a los productores que compiten en el mercado local con bienes importados, los cuales resultan artificialmente más económicos debido al nivel cambiario. “La economía colombiana vive una situación difícil en materia cambiaria, particularmente para los exportadores, pero no solamente para ellos, también los productores nacionales que compiten con importados están siendo desplazados del mercado nacional por las importaciones, importaciones que resultan muy baratas con este nivel actual de la tasa de cambio”, afirmó el presidente de Analdex.

Las cifras respaldan la preocupación. Según datos del Banco de la República, la tasa de interés se mantiene en el 12%, un nivel que incentiva la entrada de capitales especulativos y profundiza la apreciación del peso. Aunque las exportaciones de junio de 2026 alcanzaron los 4.233,5 millones de dólares, con un crecimiento anual del 7,0%, el balance de rentabilidad para el sector exportador durante el segundo trimestre del año fue negativo en un 48,1%, una caída de 10,1 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. El factor más desfavorable identificado por los empresarios es precisamente la tasa de cambio, con un saldo negativo de -59,8%, mientras que el Sistema Plan Vallejo se perfila como el mecanismo más favorable, con un balance positivo del 12,0%.

«La reevaluación está haciendo visible un problema estructural: que exportar desde Colombia sigue siendo costoso»

María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia

Lacouture, por su parte, subrayó la necesidad de actuar con urgencia para evitar la pérdida de mercados que han costado años conquistar. “Se debe construir herramientas que acompañen urgente a los exportadores, especialmente a los sectores de incentivos en empleo, para evitar que pierdan mercados que tomó años conquistar”, declaró. La dirigente gremial insistió en que, si bien el tipo de cambio no se puede administrar directamente, sí es posible trabajar sobre la competitividad del aparato productivo. “No podemos administrar el dólar, pero sí podemos administrar nuestra competitividad”, sentenció.

Los índices de confianza reflejan un panorama mixto pero con nubarrones. El Índice de Confianza Comercial (ICCO) de julio de 2026 se situó en 27,5%, con una caída mensual de 1,1 puntos porcentuales, explicada por Fedesarrollo por un mayor volumen de existencias y menores expectativas económicas. En contraste, el Índice de Confianza Industrial (ICI) subió a 6,1%, con un incremento mensual de 6,2 puntos, impulsado por un menor inventario y un mayor volumen de pedidos. No obstante, las expectativas de valor exportado a tres meses apenas alcanzan un 12,3%, y más de 3.500 empresas que exportan de modo permanente enfrentan un futuro incierto.

Un problema estructural que exige reformas

Más allá de la coyuntura cambiaria, los gremios vinculan esta situación con problemas estructurales de larga data, como el déficit fiscal, el alto endeudamiento externo y el diferencial de tasas de interés que atrae capitales. Díaz Molina cuestionó directamente cómo cerrar la brecha fiscal y de endeudamiento para permitir que el Banco de la República baje las tasas, una medida que aliviaría la presión sobre el tipo de cambio. A esto se suman factores como el aumento de los fletes internacionales, el alza de insumos, el incremento del salario mínimo y los costos laborales elevados, que encarecen aún más la producción local frente a una importación cada vez más barata.

En medio de este complejo cuadro, los gremios insisten en la necesidad de una agenda público-privada que combine medidas de corto plazo, como alivios inmediatos para los exportadores, con reformas de largo plazo que reduzcan el denominado “costo país” y mejoren la productividad. La advertencia es clara: sin una intervención decidida, la revaluación del peso podría dejar cicatrices profundas en el tejido productivo colombiano, afectando no solo a los exportadores, sino a todo el aparato económico que compite en un mercado globalizado.

Sigue leyendo