En un giro drástico de su política migratoria, el gobierno de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha intensificado los controles y las restricciones para ciudadanos extranjeros, una medida que ya tiene consecuencias directas para colombianos como Beto Coral y Viviana Marín. Coral fue deportado recientemente, mientras que a Marín se le revocó la visa de forma discrecional, en medio de un proceso que ha llevado a la cancelación de hasta 175.000 visas en territorio estadounidense. Las autoridades no han especificado cuántas de estas cancelaciones corresponden a ciudadanos colombianos, pero el impacto es contundente para la comunidad migrante.
El Departamento de Estado, bajo la supervisión del presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, ha enviado directrices a todas las embajadas estadounidenses en el mundo para examinar con mayor rigor las solicitudes de funcionarios y representantes oficiales extranjeros. Como parte de este endurecimiento, se está llevando a cabo una auditoría interna de las visas diplomáticas y oficiales que abarca el periodo de 2019 a 2023, y que podría afectar hasta 200.000 permisos de turismo y negocios vinculados a solicitantes de asilo. La decisión se fundamenta en la necesidad de elevar los estándares de seguridad nacional y pública.
Revocatoria sin explicaciones públicas
Un aspecto central de esta política es que la revocatoria de un visado se ejecuta sin que las autoridades estadounidenses ofrezcan una explicación pública sobre cada caso individual, amparándose en la confidencialidad legal. Esto ha generado incertidumbre entre los afectados, como ocurrió con Viviana Marín, quien fue expulsada tras un proceso de asilo, y con Beto Coral, a quien se le negó la entrada al país. Un portavoz del Departamento de Estado, que pidió mantener su identidad en el anonimato, justificó la medida afirmando que «una visa estadounidense es un privilegio, no un derecho». Las autoridades insisten en que la decisión de otorgar o cancelar un visado se basa en criterios de seguridad y conveniencia, sin implicar necesariamente un señalamiento personal contra los afectados.
«Una visa estadounidense es un privilegio, no un derecho»
Portavoz del Departamento de Estado de EE.UU.
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, ha señalado que se detectó un «abuso sistémico» del sistema de asilo por parte de personas que ingresaron a Estados Unidos como representantes de gobiernos extranjeros. Esta situación llevó a la administración a revisar profundamente los permisos otorgados, incluidas las visas diplomáticas y oficiales. La información, obtenida por Caracol Radio mediante consultas directas al Departamento de Estado, revela que la política migratoria se ha transformado en un instrumento de control más estricto, con efectos inmediatos sobre ciudadanos de distintos países, incluidos los colombianos. Tanto el caso de Beto Coral como el de Viviana Marín son evidencia del nuevo escenario migratorio en el que, bajo el argumento de proteger la seguridad nacional, se aplican medidas que afectan a miles de personas sin previo aviso.










