El Ministerio de Hacienda, liderado por Miguel Gómez Martínez, radicó este jueves 27 de agosto ante el Congreso de la República un nuevo proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 por un valor de 634,9 billones de pesos, superando en 58 billones el borrador inicial que había sido devuelto por las comisiones económicas del Legislativo. La reformulación, que se presenta en el plazo límite del 30 de agosto, busca corregir lo que el ministro calificó como “errores e ilegalidades” del presupuesto anterior, agravado por los efectos del terremoto del 10 de agosto y un déficit fiscal mayor al heredado de la administración de Gustavo Petro.
El borrador inicial, presentado a finales de julio de 2026 por el gobierno saliente, ascendía a 575,6 billones de pesos, pero fue rechazado por el Congreso debido a un faltante fiscal de 30,2 billones de pesos, que surgía de la diferencia entre ingresos aforados por 545,4 billones de pesos y un gasto proyectado de 575,6 billones. El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana había advertido que esa propuesta “introdujo un cambio en la trayectoria del gasto, pero no cerró la brecha entre ingresos y gastos aforados”, y señaló que para 2027 la diferencia se había incrementado hasta 30,2 billones, debido a que los ingresos cayeron aún más, pasando de 562,5 billones en 2026 a 545,5 billones en 2027, una reducción de 17 billones de pesos.
Un presupuesto de ajuste y realidad fiscal
El nuevo proyecto de presupuesto, que el ministro Gómez denominó “el presupuesto de la verdad”, contempla un recorte real del gasto de 13,5 billones de pesos frente al Presupuesto General de 2026. En el borrador inicial, las asignaciones se distribuían en 367,6 billones para funcionamiento, 118 billones para el servicio de la deuda y 90 billones para inversión. Sin embargo, el ajuste implicó una reducción real del funcionamiento de 20,2 billones de pesos, equivalente a un 5,2%, al pasar de 387,9 a 367,7 billones. El recorte más significativo se dio en las transferencias, que bajaron de 290,1 a 277,2 billones de pesos, una disminución de 12,8 billones, mientras que los bienes y servicios pasaron de 22 billones a 17,9 billones, y los gastos de personal se redujeron en 3,1 billones. “Los gastos de burocracia se ajustan a la inflación después de años de derroche”, afirmó el ministro.
El impacto sectorial del recorte en el borrador inicial fue desigual. La Presidencia, a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), sufrió la mayor reducción, con un 72,2%, mientras que la infraestructura vial a cargo de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) cayó de 26,2 billones a 9,8 billones de pesos. Otros sectores también resultaron afectados: educación perdió 10 billones, trabajo 5,5 billones, minas y energía 5,2 billones, y salud 2 billones de pesos. El Observatorio Fiscal advirtió que la inversión suele ser el rubro más castigado en los ajustes fiscales y pidió no repetir ese patrón en la nueva propuesta, que ahora deberá ser estudiada y votada por el Congreso para convertirse en ley.
“Este sí es de la verdad”
Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda y Crédito Público
El ministro Gómez explicó que el nuevo presupuesto representa la primera fase del plan de rescate de la economía para enfrentar la “inédita crisis heredada del gobierno anterior, agravada por los efectos del terremoto”. En ese sentido, advirtió que “cada peso adicional de deuda que dejó el gobierno anterior tendrá que ser asumido por los colombianos de hoy o por las próximas generaciones”. El gobierno también anunció que presentará una ley de rescate con medidas para contener el gasto público y la deuda, mientras que la reconstrucción tras el sismo del 10 de agosto abre el debate sobre nuevas reasignaciones presupuestales.
“Los gastos de burocracia se ajustan a la inflación después de años de derroche”
Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda y Crédito Público
Con la radicación de este proyecto, el Congreso inicia la etapa de análisis, ajustes y sanción, en medio de un escenario fiscal complejo que exige equilibrar las necesidades de inversión con la sostenibilidad de la deuda. El nuevo presupuesto, que equivale aproximadamente al 27% del PIB, deberá responder a los retos que dejó la administración anterior y a las urgencias derivadas del terremoto, mientras el gobierno de Gustavo Petro busca consolidar un plan de recuperación económica que, según el ministro, se basa en la “verdad” fiscal.










