Polémica en Bogotá: hijo de Jorge Barón llamó “desechables” a habitantes de calle

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El hijo del reconocido presentador Jorge Barón, Jorge Eduardo Barón, desató una fuerte polémica en redes sociales luego de calificar a los habitantes de calle como “personas desechables” y “miserables” tras relatar un intento de robo en el centro de Bogotá. A través de su cuenta de X (@JorgeEBaron), Barón narró que al salir del Congreso, un habitante de calle le pidió dinero y, al negarse, el hombre intentó atracarlo. En su publicación, Barón huyó del lugar y resultó con el saco dañado, pero lo que generó indignación no fue el hecho en sí, sino los términos despectivos que usó para referirse a toda una población vulnerable.

“Ellos son personas desechables, miserables, que no le aportan nada a la sociedad, que están en un estado de drogadicción sin precedentes”, escribió Barón, desatando una ola de críticas por clasismo y aporofobia. La expresión “desechables” no pasó desapercibida para muchos usuarios, que recordaron que este término fue utilizado por los carteles de la mafia colombiana en los años ochenta para justificar masacres de indigentes. La polémica escaló rápidamente y llevó a analistas y figuras públicas a pronunciarse sobre el peligro de estos discursos de odio.

Reacciones y condena de analistas

El politólogo Juan Lozano fue uno de los que más duramente cuestionó a Barón. “Es evidente que el hijo de Jorge Barón nunca ha pasado hambre, y eso explicaría su falta de empatía”, señaló Lozano, quien además calificó las declaraciones como “una deshumanización absoluta de todo un grupo social”. Lozano recordó que los habitantes de calle no son un grupo homogéneo: muchos son personas abandonadas en la infancia, desplazadas por la violencia o marginadas por la pobreza, y otros son adultos mayores que terminaron en la calle. “Decir que todo habitante de calle es delincuente es tan estúpido como asegurar que todo delincuente es habitante de calle”, ironizó un usuario de redes sociales, replicando el sentir generalizado.

Para Lozano, este tipo de declaraciones no solo reflejan clasismo, sino que contribuyen a ampliar la llamada “ventana de Overton”, es decir, a normalizar discursos que antes eran inaceptables y que pueden justificar la exclusión y la violencia contra los más vulnerables. “Eso es de hijueputas. Mire, la vida de un habitante de calle es dura de por sí”, sentenció el politólogo, visiblemente indignado.

Debate entre seguridad y marginalidad

Tras la publicación de Barón, las redes se dividieron. Mientras un sector apoyó la idea de “mano dura” contra la delincuencia, otro grupo condenó la generalización y el tono discriminatorio. Lozano insistió en que los delitos deben ser judicializados, pero advirtió que rechazar a toda una población con discursos de “limpieza social” es inaceptable en una democracia. El incidente reabrió el debate sobre cómo abordar la seguridad en las calles sin caer en estigmatizaciones que vulneran los derechos de las personas en situación de calle, quienes ya enfrentan un contexto de extrema vulnerabilidad.

“Esto no es solamente un ataque a un individuo, a un delincuente. Esto es la deshumanización absoluta de todo un grupo social”

Juan Lozano, politólogo

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