El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella radicó este jueves 27 de agosto ante el Congreso de la República un nuevo Presupuesto General de la Nación para la vigencia 2027, por un monto de 634,9 billones de pesos, que reemplaza el borrador devuelto por las comisiones económicas del Legislativo por falta de financiación. La defensa política del proyecto estuvo a cargo del vicepresidente José Manuel Restrepo, quien durante el Congreso de Asobancaria justificó el incremento de 58 billones de pesos frente a los 575,6 billones del borrador inicial, al calificar el presupuesto heredado del expresidente Gustavo Petro como «totalmente falso» y afirmar que el nuevo cálculo revela «la verdad» de las finanzas públicas.
Según explicó Restrepo, el aumento en la cifra del presupuesto no obedece a una expansión del gasto público, sino a una corrección de las obligaciones no reconocidas por la administración anterior. El vicepresidente señaló que el presupuesto que recibieron al asumir el cargo omitía partidas esenciales como los recursos necesarios para salud, pensiones, la remuneración de los funcionarios públicos y el servicio de la deuda. «Lo que está absolutamente claro es que lo que el ministro de Hacienda ha hecho es revelar la verdad, el presupuesto de la verdad», afirmó Restrepo, quien añadió que el gobierno anterior «dejó un presupuesto totalmente falso y responsablemente además equivocado, excluyendo gastos que se necesitaban, que estaban planificados debidamente». En ese sentido, el vicepresidente sostuvo que el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, «está siendo responsable de lo que faltó en estos últimos 4 años».
La radicación de la nueva propuesta se produce en un contexto de crisis fiscal agravada por los efectos del terremoto del 10 de agosto de 2026, y después de que las comisiones económicas del Congreso devolvieran el borrador inicial, que presentaba una brecha de 30,2 billones de pesos entre los ingresos proyectados y el gasto planeado, sin una fuente definida de financiación. El nuevo proyecto de presupuesto, que según el ministro Gómez integra «la primera fase del plan de rescate de la economía para enfrentar la inédita crisis heredada del gobierno anterior, agravada por los efectos del terremoto», contempla una reducción real del gasto frente al borrador anterior de 13,5 billones de pesos, pese al incremento nominal.
Los ajustes y las cifras del nuevo presupuesto
El nuevo Presupuesto General de la Nación para 2027 presenta cambios significativos en la composición del gasto en comparación con el borrador devuelto. El componente de funcionamiento pasaría de 387,9 billones a 367,7 billones de pesos, lo que representa un recorte real de 20,2 billones, equivalente a una reducción del 5,2 por ciento. La inversión caería en 4,9 billones de pesos, mientras que el servicio de la deuda experimentaría un aumento de 11,6 billones. En cuanto a las transferencias, estas bajarían de 290,1 billones a 277,2 billones, una disminución de 12,8 billones de pesos, y los gastos en bienes y servicios se reducirían de 22 billones a 17,9 billones. Asimismo, los gastos de personal tendrían una disminución de 3,1 billones de pesos. Del lado de los ingresos, el proyecto afora 545,7 billones de pesos para 2027, una reducción de 17 billones frente a los 562,5 billones del año anterior, lo que evidencia la caída en la capacidad de recaudo del Estado.
«Lo que está absolutamente claro es que lo que el ministro de Hacienda ha hecho es revelar la verdad, el presupuesto de la verdad»
José Manuel Restrepo, vicepresidente de Colombia
El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, al analizar el borrador inicial, señaló que la caída de los ingresos fue mayor que el recorte planteado y que sí existía margen para ajustar el gasto de funcionamiento, pese a las inflexibilidades presupuestales alegadas por el gobierno anterior. La misma entidad indicó que el mayor ajuste del proyecto rechazado recaía sobre las transferencias, con una reducción de 12,8 billones de pesos, y sobre los bienes y servicios, con un recorte de 4,1 billones. La leyenda de las cifras del Observatorio aclara que estos cálculos no incluyen un aplazamiento de gasto que aún debía aplicarse durante la vigencia de 2026. Con la radicación de este nuevo presupuesto, el Gobierno de Abelardo de la Espriella busca cerrar el capítulo de la devolución legislativa y obtener la aprobación del Congreso antes del plazo que vencía el 30 de agosto, en medio de un escenario de estrechez fiscal y las secuelas del desastre natural que golpeó al país.










