Más de 50 palomas aparecieron muertas en la localidad de Bosa, en el sur de Bogotá, desde el viernes 28 de agosto de 2026, y las autoridades investigan un posible envenenamiento como principal hipótesis. El hallazgo, reportado en espacio público de la zona, generó alarma entre habitantes y trabajadores del sector. El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (Idpyba) adelanta las investigaciones para determinar si las muertes se debieron a intoxicación, alguna enfermedad, condiciones ambientales adversas o intervención humana.
Según información recopilada por las autoridades, residentes de conjuntos residenciales cercanos habían manifestado molestia por la presencia de palomas, debido a la suciedad que generan y los daños que causan en espacios comunes. Este antecedente refuerza la sospecha de que las aves pudieron haber sido envenenadas con algún tipo de raticida mezclado con alimento, una práctica que ha sido detectada en episodios similares en otras ciudades del país. Las autoridades pidieron reforzar la vigilancia en la zona para evitar nuevos incidentes y advirtieron que cualquier sustancia tóxica utilizada podría representar un riesgo para otros animales o incluso para las personas.
Antecedentes nacionales
La muerte masiva de palomas en Colombia tiene un preocupante historial reciente. En enero de 2026, más de 130 palomas aparecieron muertas frente a la Catedral de Montería. En Tunja, análisis del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) confirmaron que las aves sufrieron hepatitis severa por una toxina presente en el alimento que les suministraron. También se han registrado episodios en Cali y Bucaramanga. En la mayoría de estos casos, la hipótesis principal apunta al uso de raticidas mezclados con comida como método ilegal para controlar la población de estas aves. Las autoridades ahora deberán establecer si los hechos de Bosa están relacionados con aquellos casos o si obedecieron a una intervención humana aislada.
Frente a esta problemática, expertos recuerdan que existen métodos legales y no letales para el control de palomas, como reducir las fuentes de alimento, instalar barreras físicas, utilizar sistemas de disuasión o implementar programas de control de fertilidad. El envenenamiento está prohibido y puede acarrear sanciones penales. El Idpyba continúa recogiendo muestras y realizando necropsias para determinar la causa exacta de la muerte de las más de 50 palomas halladas en Bosa, mientras la comunidad espera respuestas y medidas que eviten que este tipo de episodios se repitan en la capital del país.










