Escándalo en batallón del Huila: investigan fiestas, acoso y relaciones entre mandos

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El Ejército Nacional de Colombia adelanta una investigación interna en contra del Batallón Tenerife, con sede en el departamento del Huila, por una serie de denuncias que revelan un grave deterioro de la disciplina castrense. De acuerdo con informes reservados a los que tuvo acceso la revista Semana, en la unidad militar se habrían presentado fiestas con consumo de licor, relaciones amorosas entre mandos y soldados, un presunto «catálogo de soldados» para favores sexuales, casos de acoso y abusos de poder, en medio de una crítica situación de seguridad regional por la presencia de grupos armados ilegales.

Los testimonios recogidos en la averiguación disciplinaria, que permanece en curso, describen un ambiente de relajación de las normas que involucra directamente a altos oficiales. Varios testigos, cuyos nombres se mantienen en reserva, señalaron a un coronel comandante del batallón por organizar y participar en reuniones sociales con licor dentro de la unidad. Una cabo tercero declaró que «el coronel mantenía tomando con los cuadros y soldados del batallón en la casa de él o en lugares públicos, en oficinas y eventos». Otra uniformada, sin identificar, afirmó que «había un catálogo de soldados. Mantenían en fiestas donde terminaban todos con todos. Las soldados tenían relaciones amorosas con los cuadros».

Un escándalo de indisciplina y abusos

Las denuncias no se limitan a la falta de disciplina. Se documentó un caso de violencia intrafamiliar en el que una soldado apareció «con morados en los brazos y un morado muy visible en la cara» tras una pelea con la esposa de su capitán. Además, se reportaron prácticas de acoso sexual por parte de dos coroneles, quienes, según la cabo tercero, habrían realizado «comentarios inadecuados, insinuaciones, amenazas, entre otros». La misma testigo agregó: «Tengo conocimiento de que otras compañeras han sido víctimas de situaciones similares, pero no han denunciado por temor a consecuencias negativas en sus carreras». También se mencionan salidas a discotecas y hoteles que quedaron documentadas con fotografías, así como el uso de rangos para obtener beneficios personales, como permisos sin boleta para una soldado que mantenía relaciones con los cuadros.

Frente a la gravedad de los hechos, el Ejército informó que ya se adoptaron medidas administrativas, incluyendo el retiro de personal y acciones disciplinarias. El informe oficial señala que el denominado «catálogo de soldados» ya no existe y que se prohibió la venta de licor en el minimarket del batallón como una medida urgente. «Se evidencia que el actual comandante ha encauzado la disciplina prohibiendo la venta de licor en el minimarket», reza un reporte interno. Sin embargo, la investigación disciplinaria sigue en curso y se espera que determine responsabilidades individuales.

Crisis de seguridad en el Huila

El escándalo en el Batallón Tenerife coincide con un grave deterioro de la seguridad en la región del Huila y el sur del Tolima, donde las disidencias de las Farc, particularmente los frentes Calarcá y Mordisco, han intensificado sus acciones. La Defensoría del Pueblo emitió en 2024 la Alerta Temprana 022 para Neiva, Garzón, Baraya, Hobo y otros municipios cercanos por el riesgo que representan estos grupos armados. Tan solo en 2025, el ente defensor reportó el confinamiento de aproximadamente 16.000 personas en el municipio de La Plata, Huila, donde el cierre de comercios y las restricciones a la movilidad configuran una situación humanitaria crítica.

«Reglas y formas sociales de convivencia, como si fueran la única autoridad»

Adriana Matiz, Gobernadora del Huila, sobre la ausencia estatal y el accionar de grupos armados

La gobernadora Adriana Matiz ha atribuido la crisis de seguridad a la falta de presencia militar y estatal en los territorios. Los alcaldes de Garzón, Baraya y Hobo, por su parte, denunciaron en 2024 amenazas e intimidaciones por parte de grupos criminales. En este contexto, las denuncias de indisciplina y abuso de poder en el Batallón Tenerife ponen en entredicho la capacidad de respuesta del Estado frente a una amenaza armada que ya ha confinado a miles de personas y que exige una contundente acción militar, justo cuando la unidad encargada de enfrentarla enfrenta su propio escándalo interno.

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