La Fiscalía General de la Nación estableció, 46 días después del magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay, que la información sobre los movimientos del precandidato presidencial fue filtrada desde su propio esquema de seguridad hacia la organización criminal responsable del atentado. La hipótesis de complicidad interna se sustenta en el testimonio de un menor de edad conocido como alias Churco, cuyas declaraciones ante las autoridades fueron clave para determinar que al menos dos escoltas del senador habrían entregado datos privilegiados a los sicarios que ejecutaron el crimen el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito de Modelia, en Bogotá.
El expediente revela que la estructura criminal, identificada como parte de la Segunda Marquetalia, operó bajo el esquema de “Plata o Plomo” o “Amantes del Billete”, subcontratando sicarios para ejecutar el ataque. Según las pesquisas, el enlace directo con los escoltas era Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi o El Costeño, quien recibía llamadas y mensajes de WhatsApp con alertas en tiempo real sobre la ubicación del senador. El 29 de enero de 2025 se registró un encuentro entre los escoltas y alias Chipi en el sector de Modelia, y en abril del mismo año se repitieron contactos cerca del Congreso de la República. La Fiscalía también documentó transferencias de dinero y la existencia de un contacto en el teléfono de alias Chipi bajo el nombre “Escolta del senador”.
Testimonio de alias Churco y la cadena de mando
Alias Churco, un menor de edad oriundo de Venezuela, comenzó a declarar el 23 de julio de 2025 a las 3:35 de la tarde, pero su testimonio fue suspendido a las 5:50 p.m. por presunta autoincriminación, y se reanudó al día siguiente a las 8:00 a.m. En su relato, el testigo detalló que la organización criminal estaba coordinada por Simeón Pérez Marroquín, alias La Firma o El Viejo, quien ya fue condenado por su papel en la logística del crimen. Pérez Marroquín pagaba a los escoltas por la información, la cual era canalizada a través de alias Chipi hacia los líderes de la Segunda Marquetalia, entre ellos José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever, y Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, quien habría dado la orden del magnicidio desde la cúpula del grupo disidente de las Farc.
El plan inicial contemplaba un ataque con un artefacto explosivo improvisado el 3 de junio de 2025, pero fue abortado. Finalmente, el 7 de junio, la organización ofreció 20 millones de pesos al menor de edad conocido como alias Tianz para que ejecutara el ataque con arma de fuego. Tianz, también menor de 15 años, fue reclutado por Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela o Andrea, quien también está presuntamente implicada en la conspiración. Los seguimientos previos al senador se remontan al 30 de marzo de 2025, cuando se registró actividad en Bosa, y el 3 de junio, cuando se intentó el ataque con explosivo en la localidad de Engativá.
“Hay manifestaciones”
Voz masculina no identificada (presunto escolta), en llamada por WhatsApp a alias Chipi
Las cifras y las consecuencias
La investigación reveló que la Fiscalía tardó 46 días en identificar formalmente la hipótesis de complicidad interna, basada exclusivamente en el testimonio de alias Churco. Además, se conoció que dos de los escoltas bajo sospecha continuaban asignados a la protección de la viuda del senador, María Claudia Tarazona, incluso después del atentado. Esta situación llevó a que el esquema de seguridad de Tarazona fuera completamente reemplazado por la Unidad Nacional de Protección. La Fiscalía mantiene abierta la línea investigativa sobre la infiltración en los esquemas de seguridad de altos funcionarios, mientras avanza en la judicialización de los implicados, entre ellos alias Chipi, alias Gabriela y alias Zarco, quienes están siendo procesados por concierto para delinquir, homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.










