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Pasión: periodismo con todos

Por HERNANDO AYALA MELGAREJO

Creí que por simple azar vocación descubierta en mi adolescencia había caído como en una ruleta de la vida en el «más bello de los oficios humanos». Repetí con fé inquebrantable ese estribillo atribuido a Albert Camus en el mundo y desde Macondo a Gabriel García Márquez.

«El periodismo es el más bello de los oficios» dijo el primer Nobel de Literatura 1957, que acreditó en esa dimensión el noble apostolado por la verdad pública. «El periodismo es el mejor oficio del mundo» certificó el otro Nobel de Literatura 1982, único colombiano, años después.

Sueño caminar los años de vejez en la consciencia lúcida que pudiera tener, dedicado a la misión de evangelizar a todas las personas posibles cara a cara, en conversación presencial, diálogo personal, real, nada artificial ni virtual, sobre la verdad de estos dos genios reporteros que no se apagará.

El sesgo mediático industrial que ha degradado esa verdad filosofal universal de tantos en el periodismo esencial e imprescindible, es la más triste distorsión del servicio.

Amar el periodismo ético no hace a nadie periodista exitoso ni influyente, pero seguro sí, un ser humano veraz, confiable en la honra de la verdad para todos.

El Periodismo es un bien social patrimonio humano, herramienta al servicio del derecho fundamental a la información, con la verdad pública oxígeno de consciencia.

Ninguna sociedad en democracia puede seguir decidiendo en el engaño desinformador. Fuera de los medios aparato económico, todos los ciudadanos podemos y debemos hacer periodismo de cero a siempre como agentes de la verdad real. Hagámoslo, sintonicémonos.

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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