Racionamiento de agua en Medellín afecta a 300 mil personas desde el lunes

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Empresas Públicas de Medellín (EPM) puso en marcha desde el lunes 31 de agosto un racionamiento nocturno de agua potable que afecta a seis comunas de la ciudad, en una medida que se extenderá durante todo septiembre y que impacta a cerca de 300.000 personas, según confirmó el subgerente de Acueducto y Alcantarillado, Santiago Wilches. Los cortes se aplican día por medio, con una duración de once horas ininterrumpidas: desde las 6:00 de la tarde hasta las 5:00 de la tarde del día siguiente, en las comunas Popular, Manrique, Aranjuez, Villa Hermosa, Buenos Aires y la parte alta de La Candelaria. La decisión responde a un desequilibrio crítico entre la capacidad de las fuentes hídricas, que apenas alcanzan los 900 millones de litros diarios, y un consumo real que asciende a 940 millones de litros, agravado por la sequía histórica asociada al fenómeno de El Niño.

El coordinador del Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (Siata), Daniel Ruiz, explicó que las lluvias de mayo pasado representaron apenas la mitad de lo habitual, y las proyecciones meteorológicas indican que las precipitaciones seguirán siendo excepcionalmente bajas al menos hasta principios de 2027. La situación es inédita en más de medio siglo: los embalses Río Grande, La Fe y Piedras Blancas, que se alimentan de 33 fuentes naturales, han registrado mínimos históricos por la ausencia prolongada de lluvias. La directora del Área Metropolitana, Paula Palacio, advirtió que el fenómeno de El Niño actual tiene una probabilidad del 69 % de igualar la intensidad del registrado entre 1997 y 1998, considerado el más fuerte en los últimos cincuenta años, y que las temperaturas ya han subido 2,8 °C, con riesgo de alcanzar los 3,4 °C.

Un déficit que enciende las alarmas

El racionamiento prioriza las zonas más altas de la ciudad, donde el embalse de Piedras Blancas, el más pequeño y vulnerable del sistema, no logra cubrir la demanda. Para mitigar el impacto, EPM habilitó la línea de atención EMA (3023000115) y actualizará el calendario de interrupciones por contrato en sus redes sociales. Además, dispuso seis camiones cisterna que recorrerán los barrios afectados entre las 6:30 de la tarde y las 9:30 de la noche para atender a quienes no puedan almacenar agua. La empresa también recomienda no acaparar agua en exceso, pues el descenso adicional de los tanques de reserva, sobre todo en las partes altas, retrasaría la recuperación del servicio; si sobra líquido almacenado, sugiere reutilizarlo en aseo doméstico. Asimismo, advierte que al restablecerse el suministro el agua puede llegar turbia, por lo que se aconseja dejarla correr unos minutos antes de usarla.

«Si cada habitante reduce su consumo en un metro cúbico al mes, se podría compensar el déficit actual de 120 litros por segundo»

Santiago Wilches, subgerente de Acueducto y Alcantarillado de EPM

El ahorro esperado es del 5% en el consumo total, una reducción equivalente exactamente a los 120 litros por segundo que hoy faltan para equilibrar el sistema. La meta es ambiciosa: cada ciudadano debería disminuir su consumo en un metro cúbico mensual, lo que representa un cambio de hábitos significativo en medio de la emergencia climática. Con 109.235 usuarios afectados formalmente por los cortes, la empresa confía en que la corresponsabilidad ciudadana permita sortear el mes más crítico sin tener que extender la medida a otras zonas de la ciudad.

Llamado a la corresponsabilidad

Paula Palacio, directora del Área Metropolitana, reiteró la gravedad de la coyuntura al señalar que “el fenómeno actual tiene una probabilidad del 69% de alcanzar niveles similares al de 1997-1998, el más fuerte registrado en los últimos cincuenta años”. Las autoridades locales han hecho un llamado enfático a la conciencia colectiva, recordando que la sequía no es un evento aislado sino una tendencia que, según los modelos climáticos, podría profundizarse en los próximos meses. Mientras tanto, los cortes nocturnos continuarán durante todo septiembre, y la ciudadanía deberá adaptarse a una nueva normalidad en la que el agua, cada vez más escasa, exige ser tratada como el recurso vital que es.

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