Hombres armados y encapuchados, portando fusiles y vestidos con ropa oscura y chalecos, irrumpieron en fincas y comercios del municipio de Zona Bananera, Magdalena, desatando una ola de terror entre la comunidad y obligando al despliegue de 250 soldados de Fuerzas Especiales, Gaula Militar y el Batallón de Alta Montaña, así como a la instalación urgente de un Consejo de Seguridad. Las incursiones, registradas por cámaras de seguridad y testimonios de habitantes, ocurrieron en los corregimientos de Guacamayal, Portón de Morán, Río Frío y Orihueca, donde los delincuentes no solo robaron dinero en efectivo de establecimientos comerciales –como un supermercado Ara en Guacamayal– sino que también exigieron pagos extorsivos a productores y trabajadores bananeros, generando una paralización total de las actividades agroindustriales.
La Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama), presidida por José Zúñiga Cotes, fue la primera en alzar la voz al denunciar públicamente la grave situación. “¡Delicada situación de seguridad se viene presentando en Zona Bananera!”, declaró Zúñiga al solicitar una respuesta inmediata del Ministerio de Defensa, mientras la organización recopila videos, testimonios y denuncias para emitir un pronunciamiento detallado. La Plataforma de Defensores de Derechos Humanos de la Sierra Nevada señaló, sin confirmación oficial, que una de las acciones podría estar vinculada a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (Acsn), lo que se suma a la incertidumbre que ya viven los residentes. “Lo que asusta es verlos con fusiles, caminando y entrando como si tuvieran el control. La gente se guarda porque nadie sabe qué puede pasar ni quién puede quedar en medio”, relató un habitante de la zona que pidió reservar su identidad.
Despliegue militar y Consejo de Seguridad
Ante la gravedad de los hechos, la Gobernación del Magdalena, encabezada por Margarita Guerra, instaló un Consejo de Seguridad el lunes 31 de marzo, al que asistieron la Secretaría del Interior, a cargo de Nayara Vargas, la Segunda Brigada del Ejército y la Policía del Magdalena. La gobernadora solicitó al Gobierno nacional fortalecer la fuerza pública en el departamento y, como primera medida, se ordenó el despliegue de 250 soldados para recuperar el control en los sectores afectados. Una intervención inicial en Guacamayal, con funcionarios de la Gobernación, Ejército, Policía y unidades especializadas contra extorsión y secuestro, ya se realizó, pero la dispersión de los predios rurales dificulta una vigilancia permanente. “Aquí trabajamos todos los días y las fincas no se pueden trasladar para otro lado. Necesitamos poder salir a trabajar sin pensar que en cualquier momento van a aparecer hombres armados”, expresó otro residente, también en anonimato, al medio citado.
“Lo que asusta es verlos con fusiles, caminando y entrando como si tuvieran el control. La gente se guarda porque nadie sabe qué puede pasar ni quién puede quedar en medio”.
Habitante de Zona Bananera (identidad reservada), a El Tiempo
Sin cifras oficiales de víctimas ni montos robados, la Policía del Magdalena confirmó el hurto al supermercado Ara y avanza en la identificación de los responsables. Mientras tanto, la comunidad permanece en alerta, pues la presencia de los grupos armados no solo amenaza la seguridad física, sino que socava la economía de una región que depende casi exclusivamente del banano. La incertidumbre persiste entre los habitantes sobre si el despliegue militar será suficiente y permanente, o si las incursiones se repetirán en los próximos días, dejando a Zona Bananera atrapada entre el miedo y la necesidad de trabajar.










