El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 8,1% durante julio de 2026, lo que representa una reducción de 0,7 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior. Sin embargo, lejos de celebrar el indicador, los principales gremios económicos y analistas del país advierten que la cifra estaría inflada por un «frenesí» de contratación pública impulsado por el gobierno saliente de Gustavo Petro, mientras que la generación de empleo en el sector privado formal crece de forma marginal y la informalidad sigue afectando a más de la mitad de la población ocupada.
En el último año se crearon 578.000 nuevos puestos de trabajo, de los cuales el 72%, es decir 413.000, corresponden a trabajadores por cuenta propia, una categoría que en Colombia está estrechamente ligada a la informalidad. Por su parte, el empleo en el sector público registró un incremento interanual del 16,1%, mientras que el empleo particular, aquel que formaliza la relación laboral entre un empleador privado y un trabajador, apenas creció en 39.000 puestos, un magro 0,4%. Así lo detalló el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, quien señaló que, si bien la permanencia del desempleo en un solo dígito es una señal positiva, los resultados evidencian que persisten desafíos importantes en la generación de empleo formal y de calidad, y que la creación de puestos de trabajo continúa concentrándose en el sector público y en el autoempleo.
El fantasma del gasto público insostenible
La crítica más dura llegó desde el comercio organizado. Jaime Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), afirmó sin titubeos que el incremento en el número de ocupados se explica en un 70% por el frenesí de contrataciones que el gobierno Petro impulsó en su fallido intento por mantener un modelo antiempresa. Cabal añadió que, con el cambio de Administración, se respira un clima de negocios más saludable y una recuperación de la confianza, pero advirtió que en el corto plazo la reducción en la tasa de desempleo podría estancarse, precisamente porque las cifras laborales dejarán de estar infladas ante la necesaria y esperada reducción del gasto público improductivo, que ha llevado la situación fiscal a unos niveles de deterioro sin precedentes.
«El sector público es el gran empleador»
Diego Camacho, economista senior de Credicorp Capital
La radiografía del mercado laboral que entregó el Dane deja al descubierto una paradoja. La población desocupada se redujo en 160.000 personas y la fuerza laboral creció en 418.000, pero el 86% de los nuevos puestos de trabajo se generaron en zonas rurales e intermedias, y no en las 13 principales áreas metropolitanas, que apenas aportaron 79.000 de los 578.000 nuevos empleos. De fondo, la informalidad laboral alcanza al 54,5% de los ocupados, lo que equivale a 13,4 millones de colombianos, y cerca del 85% de los 10,1 millones de trabajadores por cuenta propia no cuentan con derechos laborales. Daniel García, economista senior de DAVIbank, coincidió en que el dinamismo está sostenido por el sector público y alertó que el modelo es insostenible fiscalmente, justo en un momento en que el país enfrenta además los efectos del reciente terremoto de 7,4 grados en el suroccidente, que podría impactar el mercado laboral local. El crecimiento de la ocupación total fue de 2,4%, pero si se excluye al sector público, ese indicador se desploma a un 0,8%, revelando la verdadera dimensión de la fragilidad del empleo en Colombia.










