La Defensoría del Pueblo encendió las alarmas sobre el incremento del reclutamiento forzado de menores de edad por parte de grupos armados ilegales en Colombia, una crisis que entre 2024 y el 31 de julio de 2026 dejó 1.173 casos reportados oficialmente, aunque la entidad advierte que el subregistro oculta la verdadera magnitud del fenómeno. La defensora del pueblo, Iris Marín, denunció que 73 menores murieron en operativos militares entre el 7 de agosto de 2022 y el 23 de junio de 2026, y señaló que la tendencia de reducción en las cifras no debe interpretarse como una mejora, sino como un aumento del subregistro debido al temor de las comunidades, la naturalización de estas prácticas y la falta de información sobre los mecanismos de denuncia.
Según la información recogida por la Defensoría, los grupos responsables del reclutamiento son principalmente las disidencias de las antiguas FARC, conocidas como Mordisco y Calarcá, así como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33. La presencia de menores en sus filas es constante y, en muchos casos, solo se descubre cuando los niños y adolescentes mueren en combates entre esas mismas organizaciones o en enfrentamientos con la fuerza pública. «No en pocas situaciones tenemos noticias de que menores de edad habían sido reclutados porque murieron en combates entre grupos armados ilegales», afirmó Marín, quien precisó que el ingreso de menores a estos grupos no permite presumir que estuvieran prestando funciones continuas de combate, lo que profundiza la responsabilidad del Estado de extremar las precauciones cuando se sabe que hay niños entre las filas ilegales.
Focos críticos en Guaviare y Catatumbo
El departamento de Guaviare se ha convertido en uno de los epicentros de esta crisis. En 2025, se reportaron 11 casos de reclutamiento forzado en esa región, pero la cifra más escalofriante llegó a finales de mayo de ese mismo año, cuando tras enfrentamientos entre las disidencias de Mordisco y Calarcá fueron hallados 11 cuerpos de menores de edad. Ya en 2025, un total de 31 menores murieron en operativos militares en todo el país, con una prevalencia marcada en Guaviare. La Defensoría también recibió información sobre un crecimiento del reclutamiento en la región del Catatumbo, atribuido especialmente al ELN y al Frente 33.
Un caso reciente que ilustra la gravedad de la situación ocurrió el 27 de agosto de 2026, durante una operación militar en el municipio de El Retorno, Guaviare. En el operativo murieron 10 personas; de ellas, 9 fueron identificadas y 3 eran menores de edad: dos mujeres y un hombre de entre 15 y 16 años. «En cuanto conoce la alta probabilidad de que entre los grupos armados permanecen menores de edad, víctimas del reclutamiento, el Estado tiene un deber de extremar las medidas de precaución y evaluar alternativas que permitan proteger su vida», subrayó la defensora, quien insistió en que no se debe resignar a que los operativos militares sigan cobrando víctimas infantiles que ya fueron desprotegidas durante años.
«Una reducción en los casos reportados no implica una disminución del reclutamiento, sino un aumento del subregistro»
Iris Marín, defensora del pueblo de Colombia
La defensora también reiteró que el reclutamiento forzado de menores está prohibido por el derecho internacional humanitario y que, pese a ello, las estructuras armadas persisten en la práctica. Frente a este panorama, la Defensoría del Pueblo propuso fortalecer la prevención mediante la activación de la Comisión Interinstitucional de Prevención del Reclutamiento (CIPRUNA). Marín ubicó el liderazgo de esta tarea en la Consejería Presidencial de Derechos Humanos y pidió al Gobierno nacional reactivar su acción de manera urgente. La entidad ofreció colaboración con autoridades territoriales e instituciones de justicia para proteger a los menores y evitar que sigan muriendo en medio del conflicto armado.
«No podemos resignarnos a que en los operativos militares mueran menores de edad que fueron víctimas previamente de la desprotección prolongada del Estado»
Iris Marín, defensora del pueblo de Colombia










