Un hecho inusual alteró la mañana de este martes en el centro de Bogotá. Dos hombres que se identificaron como policías próximos al retiro se esposaron a las rejas de la Casa de Nariño, generando una inmediata activación de los protocolos de seguridad en el perímetro presidencial. La protesta, que se llevó a cabo frente a la Plaza de Bolívar sobre la carrera octava, buscaba denunciar presuntos casos de corrupción al interior de la Policía Nacional y, de paso, exigir una interlocución directa con el presidente Abelardo de la Espriella.
Los manifestantes, quienes según las primeras versiones provendrían de la ciudad de Cúcuta, en Norte de Santander, aseguraron que no abandonarían el lugar hasta obtener una respuesta del jefe de Estado. Fuentes oficiales de la Policía Metropolitana de Bogotá confirmaron que los agentes, quienes se encuentran cerca de culminar su carrera institucional y de ingresar a la etapa de retiro y pensión, habían acumulado una serie de quejas sin respuesta durante su trayectoria, relacionadas con presuntos actos de corrupción en su región de origen.
Activación de protocolos y desenlace
El hecho llamó poderosamente la atención de los transeúntes que a esa hora transitaban por la zona, mientras el personal de seguridad de la sede presidencial desplegaba medidas preventivas para controlar la situación. Tras varios minutos de tensión y negociación, los uniformados fueron persuadidos por los agentes de seguridad para que depusieran su actitud y se retiraran del lugar sin que se registraran incidentes mayores. Sin embargo, las autoridades evalúan la posibilidad de iniciar procesos administrativos y disciplinarios contra los policías por sus señalamientos, al tiempo que se estudia el contenido de sus denuncias sobre corrupción en la institución en Norte de Santander.










