Entre enero y julio de 2026, las autoridades en Bogotá impusieron 122.925 comparendos por evasión en el sistema TransMilenio, lo que representa un aumento del 21,2 % frente a los 101.434 registrados en el mismo período de 2025. Así lo reveló un análisis conjunto de la Universidad Manuela Beltrán (UMB) y la Secretaría de Seguridad de la ciudad, que evidenció un promedio diario de 579 sanciones. La directora del Programa de Investigación Criminal de la UMB, Marcela Parra, explicó que el crecimiento responde tanto a dificultades económicas como a la normalización de la conducta evasora y una baja percepción del riesgo de ser detectado.
Del total de comparendos, 87.957 corresponden a ingresos o salidas por lugares no autorizados —el 71,6 % del total—, con una multa de 233.453 pesos por infracción tipo 1. Los otros 34.968 comparendos, equivalentes al 28,4 %, fueron por evasión directa del pago del pasaje, sancionada con una multa de 466.904 pesos como infracción tipo 2. Mayo de 2026 fue el mes con mayor número de sanciones, con un promedio de 737 comparendos diarios.
Localidades con mayor incidencia y contexto de la evasión
El análisis por localidades mostró que Santa Fe encabeza la lista con 17.135 comparendos, seguida de Engativá con 16.102, Suba con 13.335 y Los Mártires con 13.162. Parra aclaró que la cantidad de sanciones por localidad depende de factores como el número de estaciones, el flujo de pasajeros y la intensidad de los operativos, y no solo de la inclinación a evadir. En paralelo, el informe de TransMilenio correspondiente a 2025 reportó una tasa de evasión del 15,19 %, superior al 13,14 % de 2024. La empresa ha relacionado el incremento con obras en el sistema, mayores movilizaciones y conductas ciudadanas inadecuadas. En los últimos cinco años, 40 personas fallecieron en incidentes vinculados con la evasión, lo que subraya el impacto en la seguridad del sistema y en los recursos económicos.
“Las dificultades económicas pueden llevar a algunas personas a evitar el pago, pero identificamos otro factor: la normalización de esta conducta y la baja percepción del riesgo de ser detectado. Una multa más alta no garantiza por sí sola una reducción sostenida real”.
Marcela Parra, directora del Programa de Investigación Criminal de la Universidad Manuela Beltrán
Frente a este panorama, la Universidad Manuela Beltrán propuso focalizar los controles en las zonas y horarios de mayor incidencia, mejorar los mecanismos de acceso, reforzar la presencia institucional y adelantar campañas pedagógicas. Según Parra, es necesario combinar los controles con prevención, tecnología y cultura ciudadana para abordar el fenómeno de manera integral y lograr una disminución sostenible de la evasión en el tiempo.










