El expresidente Gustavo Petro arremetió en redes sociales contra el retiro de los murales que adornaban la sede del Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión), en Bogotá, incluido uno que llevaba su imagen y un fragmento de su discurso ante la Asamblea General de la ONU. En su cuenta de X, el exmandatario calificó la acción como «bestialismo» y la enmarcó dentro de una «batalla comunicacional» que, según él, busca imponer un relato oficial mediante la eliminación de símbolos incómodos.
La decisión de desmontar las obras fue adoptada por las nuevas directivas de la entidad, luego de la designación de Ángela María Mora Soto como gerente del Sistema de Medios Públicos, dentro del gobierno de Abelardo de la Espriella. Desde esa administración se ha defendido la idea de despojar a la institución de símbolos vinculados con gestiones anteriores, en especial la de Petro. Los murales retirados no solo incluían al líder del Pacto Histórico, sino también a personajes como Simón Bolívar, Jaime Garzón, Gabriel García Márquez, Alfredo Molano y Germán Castro Caycedo, lo que ha generado un fuerte debate sobre el sentido de la medida.
Una disputa por los símbolos
El cambio en la fachada y en los espacios internos de Inravisión se da en medio de una controversia que trasciende lo estético. Para Petro, se trata de un intento por borrar la memoria de su paso por el poder y de silenciar expresiones artísticas que, en su opinión, debían permanecer como parte del patrimonio visual de la entidad. El mural que lo homenajeaba reproducía una frase de su intervención ante la ONU en septiembre de 2024: «Se necesita de nuevo la bandera levantada, quizás ya no roja sino de todos los colores, una bandera de toda la humanidad para defender su propia existencia en el planeta».
La nueva gerencia, en cambio, ha justificado la medida como una forma de renovar la imagen de la institución y desmarcarla de los gobiernos anteriores. Sin embargo, la acción ha generado rechazo en sectores afines al expresidente, que ven en ella un precedente peligroso para la libertad artística y la memoria histórica del país. La controversia ocurre además en un momento de alta tensión política, donde las disputas por los relatos públicos se han intensificado en Colombia.
La respuesta de Petro
En su publicación en X, el expresidente no solo cuestionó el retiro de los murales, sino que lo vinculó con una corriente de pensamiento que, según dijo, desprecia el conocimiento y la cultura. En referencia a la España franquista y a la necesidad de una respuesta desde las calles y las aulas, Petro afirmó que estas acciones hacen parte de una batalla comunicacional en la que el arte debe jugar un papel central.
«Se le llama a estas acciones el bestialismo: !muera la inteligencia! (…) decian los franquistas es una batalla comunicacional y el arte debe responder al lado de la movilización juvenil que hay que alistar para defender la educación pública»
Gustavo Petro, expresidente de Colombia
Mientras el gobierno actual insiste en que la decisión responde a criterios administrativos, Petro la interpreta como una ofensiva ideológica contra los símbolos de su administración. Lo cierto es que, por ahora, los murales han desaparecido de las paredes de Inravisión y la discusión sobre qué memoria preservar en los espacios públicos sigue abierta, con el agravante de que la medida también alcanzó a figuras emblemáticas de la historia y la cultura colombiana.










