La tranquilidad de la madrugada en el corregimiento Villanueva, zona rural de Yolombó, Antioquia, se rompió el pasado sábado 30 de agosto con ráfagas de disparos que alertaron a la comunidad. Al amanecer, habitantes del sector encontraron el cuerpo sin vida de un hombre, decapitado y con múltiples heridas de bala, en el cauce de la quebrada que da nombre al corregimiento. Las autoridades confirmaron que la cabeza de la víctima aún no ha sido localizada, lo que agrava la escena del crimen y la complejidad de la investigación forense. Junto al cadáver se hallaron nueve vainillas de pistola calibre 9 milímetros, evidencia que ya es analizada por los organismos judiciales.
Este crimen enciende las alarmas en una región donde confluyen al menos tres fuerzas armadas ilegales: la subestructura Jorge Iván Arboleda Garcés, señalada como parte del Clan del Golfo; el grupo delincuencial organizado conocido como Los Chatas; y un reducto vinculado a alias El Enano. Testimonios recogidos por las autoridades indican que hombres armados, vestidos con uniformes y portando fusiles, irrumpieron en el corregimiento durante la madrugada del sábado. Según los relatos, estos sujetos habrían dado un ultimátum de 24 horas a integrantes de Los Chatas para que abandonaran el poblado. La identidad de los perpetradores no está clara, pues las versiones apuntan tanto al Clan del Golfo como a disidencias de las Farc.
Investigación en medio de la presión armada
El corregimiento Villanueva, con aproximadamente dos mil habitantes, se ha convertido en un punto crítico donde convergen intereses de distintos grupos criminales. La presencia de alias El Enano, identificado como Eusebio de Jesús Agudelo Hernández, marcó un capítulo oscuro en la región. Este delincuente, por quien se ofrecía una recompensa de 400 millones de pesos, se fugó de la cárcel La Picota de Bogotá el 27 de junio de 2024. Apenas dos meses y medio después, la Policía reportó su muerte durante un operativo en el municipio de Amalfi, donde también cayó alias Alonso, su segundo al mando. Sin embargo, los reductos que operaban bajo su mando continúan activos y se disputan el control del territorio con otras estructuras.
Mientras tanto, en el sur de Bogotá, otro macabro hallazgo mantiene en alerta a las autoridades. El 24 de agosto, durante una patrulla de rutina en el barrio Sierra Morena, localidad de Ciudad Bolívar, agentes de la Policía observaron a tres personas transportando una caneca plástica de color azul en actitud sospechosa. Al inspeccionar el recipiente, descubrieron restos humanos cubiertos con prendas de vestir y una manta. La escena llevó a la captura inmediata de dos de los individuos, mientras que un tercero logró huir. La víctima, un hombre de aproximadamente 40 años, no ha sido identificada, lo que retrasa el esclarecimiento del móvil del crimen. La Fiscalía imputó a los detenidos el delito de favorecimiento agravado, cargos que no fueron aceptados por los implic










