Agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron a Zoilo Viloria, un colombiano de 66 años solicitante de asilo, mientras compraba café en un McDonald’s de Tacoma, Washington, el pasado sábado. Viloria, quien tenía permiso de trabajo y licencia de conducir, fue esposado en el estacionamiento del restaurante cuando se dirigía a su empleo en mantenimiento. Su hija, Stephany Viloria, relató que su padre salió a trabajar y nunca regresó. Los agentes, que hablaban en español, estaban escaneando las placas de los vehículos en el lugar y, al verificar que Viloria no era residente ni ciudadano, solicitaron su documentación y procedieron a detenerlo.
Viloria fue llevado a un centro de detención de ICE en Tacoma y posteriormente trasladado a El Paso, Texas, donde pudo comunicarse con su familia y reportó haber sido encadenado de pies y manos durante el vuelo. Según su hija, el hombre no tiene antecedentes penales, ni siquiera una infracción de tráfico, y llegó a Estados Unidos en 2018 con una visa de turismo para visitar a su familia. Decidió quedarse tras recibir amenazas en Colombia, incluyendo panfletos intimidatorios contra él y sus seres queridos. Solicitó asilo, lo que le permitió obtener un permiso de trabajo y una licencia de conducir, además de cumplir con el pago de impuestos. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que su permanencia no estaba autorizada más allá del tiempo permitido por su visa, y que su solicitud de asilo pendiente no le otorga estatus legal.
El drama familiar y el llamado a la humanidad
Stephany Viloria ha hecho un desgarrador llamado público para que su padre sea liberado. Afirmó que su padre no es un criminal y que está siendo tratado como si lo fuera. «Nosotros no sabemos cómo está, no sabemos si está comiendo, no sabemos si tiene cobijas para el frío, no sabemos cómo está durmiendo. Está tratado como si fuera un criminal», declaró. La angustia se intensifica al conocer las condiciones del traslado: «Mi papá nos llama devastado, nos llama llorando porque en el traslado los llevan encadenados de pies y de manos y fue un vuelo muy largo».
«Un llamado a la humanidad. Una persona de 64 años esposada de pies y manos, como hija, me ha dolido muchísimo. Déjenme defender a mi papá desde la casa. Así él no pueda salir, no me importa, yo me quedo con mi papá aquí en el cuarto, pero que me lo devuelvan, que me lo devuelvan es lo único que yo quiero.»
Stephany Viloria, hija de Zoilo Viloria
La familia ha iniciado una recaudación de fondos para cubrir los gastos legales y busca una audiencia de fianza que permita a Viloria esperar el proceso fuera del centro de detención. Mientras tanto, el caso refleja la creciente incertidumbre que enfrentan los solicitantes de asilo bajo las políticas migratorias actuales. El Departamento de Estado ha revocado más de 175.000 visas y prepara medidas que podrían afectar a cientos de miles de extranjeros que ingresaron con visas temporales y luego pidieron asilo. Zoilo Viloria permanece bajo custodia mientras se resuelve su proceso de expulsión, en una situación que su hija califica de inhumana para un adulto mayor sin antecedentes.










