El reciente nombramiento de Nerio José Alvis Barranco como director de la Escuela Superior de Administración Pública (Esap) ha desatado una fuerte polémica entre sectores cercanos al gobierno de Abelardo de la Espriella, quienes cuestionan abiertamente su pasado militante en partidos de izquierda y consideran que su designación contradice la línea ideológica del actual Ejecutivo. Alvis, abogado y docente universitario oriundo del Cesar, fue candidato a la Alcaldía de Valledupar en 2007 con el aval del Polo Democrático Alternativo y posteriormente aspiró a la Cámara de Representantes en 2014 por el Partido Liberal, un historial que sus críticos interpretan como un claro ejemplo de transfuguismo político.
La controversia, que ha sido impulsada con especial vehemencia por la abogada y creadora de contenido Victoria Arana, conocida en redes como “VickA”, se centra en lo que ella denomina una “falta de principios” y una “ideología que se negocia por burocracia y presupuesto”. Arana ha señalado que el paso de Alvis de una militancia de izquierda a ocupar altos cargos en gobiernos de centro derecha representa una abierta incoherencia que, a su juicio, dinamita la credibilidad del Ejecutivo y envía un mensaje nefasto al país. “Ahora todos son de derecha. La izquierda camaleónica logrando cargos en el gobierno de la patria milagro. Háganme el favor. El transfuguismo político no es adaptabilidad ni pragmatismo, es una abierta falta de principios, donde la ideología se negocia por burocracia y presupuesto”, afirmó en una declaración que ha circulado ampliamente en redes sociales y medios digitales.
La trayectoria de Alvis y el cargo en la Esap
Nerio José Alvis Barranco no es un desconocido en la administración pública colombiana. Tras su paso por el Polo Democrático Alternativo y el Partido Liberal, ocupó la dirección del Departamento Administrativo de la Función Pública durante el gobierno de Iván Duque, y más tarde se desempeñó como secretario de Tránsito y secretario de Salud en la alcaldía de Valledupar. Ahora, como director de la Esap –establecimiento público de carácter universitario adscrito al mismo Departamento Administrativo de la Función Pública– queda a cargo de la formación y capacitación de servidores públicos y de la asesoría a municipios en gestión de recursos. Para sus detractores, ese perfil resulta particularmente delicado. “Entregar la Escuela Superior de Administración Pública, el corazón donde se forman quienes deben administrar los recursos del Estado, a figuras con un historial de salto partidista sistemático demuestra que el discurso de la firmeza ideológica se detiene en la puerta de los nombramientos”, sostuvo Arana.
La crítica no se limita al pasado político de Alvis, sino que apunta directamente a la coherencia del gobierno de Abelardo de la Espriella, que llegó al poder con un discurso de derecha y de firmeza ideológica. Arana considera que este tipo de designaciones socavan la legitimidad de la administración pública y normalizan una práctica que ella describe como una subasta de lealtades. “La administración pública pierde legitimidad. ¿Hasta cuándo se va a normalizar que la lealtad política y la ética pública se subasten al mejor postor burocrático?”, se preguntó en una de sus intervenciones.
El llamado a la Presidencia
En sus declaraciones, Victoria Arana hizo un llamado directo al presidente Abelardo de la Espriella, exigiendo que intervenga personalmente en el caso. “El país está necesitando servidores públicos con convicciones, no camaleones de turno. Presidente Abelardo, por la dignidad de Colombia, es apremiante que ponga los ojos en este caso y designe la entidad respectiva para vigilar este nombramiento”, manifestó. La petición se inscribe en un clima de creciente cuestionamiento a la selección de altos funcionarios en la administración de De la Espriella, donde sectores afines al gobierno han mostrado su incomodidad ante lo que consideran una deriva pragmática que contradice los principios proclamados durante la campaña electoral.
“Es el retrato perfecto de cómo funciona la política de la comodidad. Pasar de aspirar a cargos de elección popular bajo las banderas del Polo Democrático Alternativo en 2007 a ser premiado en la alta dirección en este gobierno. Eso no solo dinamita la coherencia del Ejecutivo, envía un mensaje nefasto a todo el país”.
Victoria Arana, abogada y creadora de contenido
El debate en torno al nombramiento de Alvis Barranco trasciende la anécdota personal y pone sobre la mesa una discusión recurrente en la política colombiana sobre los límites entre el pragmatismo y la coherencia ideológica. Mientras tanto, desde la Esap no se han pronunciado oficialmente sobre las críticas, y el gobierno de Abelardo de la Espriella mantiene silencio ante las preguntas sobre si se revisará o no la designación. Lo cierto es que el caso ha abierto una fisura pública entre los sectores que apoyan al presidente y aquellos que consideran que la firmeza ideológica no puede ser una bandera de campaña y un simple adorno a la hora de gobernar.










