El exgobernador de La Guajira, Juan Francisco “Kiko” Gómez, negó desde prisión cualquier vínculo con el hallazgo de una bala disparada con fusil en el piso 26 de la Procuraduría General de la Nación, específicamente en el despacho de Pedro Luis Bonilla, funcionario que adelantaba actuaciones relacionadas con el proceso penal del exmandatario. Desde el lugar donde cumple una condena de 55 años de prisión, Gómez se comunicó telefónicamente con Caracol Radio el jueves 3 de septiembre para responder a las acusaciones que surgieron tras una comunicación del magistrado de la Corte Suprema de Justicia José Joaquín Urbano, quien alertó sobre posibles represalias contra magistrados, procuradores y abogados vinculados al expediente.
El exgobernador, de 68 años y con 13 años privado de la libertad, afirmó en la entrevista que “el primer sorprendido y el más preocupado en esta situación soy yo, ya que en ningún momento he pensado en represalias contra nadie por la condena proferida en mi contra”. Durante la llamada, Gómez sostuvo que ha cumplido su sentencia sin anotaciones disciplinarias de ningún tipo, y cuestionó la lógica de planear represalias cuando su condena de 55 años, por el asesinato del concejal de Barrancas Luis Gregorio López, constituye prácticamente una cadena perpetua. “No veo el motivo, el porqué tenga yo que tomar una decisión de ese tipo, que no me favorecería a mí en nada ni es mi forma de actuar tampoco”, declaró el exmandatario, quien fue condenado por la Sala Penal de la Corte Suprema en un fallo que revirtió una absolución previa.
Las acusaciones contra Gonzalo Guillén
En su defensa, Gómez señaló directamente al periodista Gonzalo Guillén como el responsable de fabricar la información que lo vincula con el disparo y la bala encontrada en la Procuraduría. “Esto lo viene fabricando el señor Gonzalo Guillén hace semanas”, afirmó el exgobernador, quien también negó tener familiares en cargos públicos o haber solicitado a algún allegado que renunciara para trasladarse a Italia, a pesar de reconocer su ascendencia italiana. Gómez aseguró que es “la primera persona que quiero que eso se investigue”, y sugirió que el hermano de la víctima del homicidio, William López, podría tener información sobre los responsables materiales del crimen que llevó a su condena.
«Quiero decirle a los honorables magistrados que por qué tomaría esa decisión si ya yo tengo una condena de 55 años que vengo purgando y tengo 68 años, prácticamente una cadena perpetua. No veo el motivo, el porqué tenga yo que tomar una decisión de ese tipo, que no me favorecería a mí en nada ni es mi forma de actuar tampoco. Yo me solidarizo con ellos y el temor es normal».
Juan Francisco “Kiko” Gómez, exgobernador de La Guajira
La entrevista radial se desarrolló en medio de un ambiente de tensión en el centro penitenciario, ya que durante la comunicación se escucharon voces de fondo y la palabra “rascada”, que los periodistas asociaron a una requisa sorpresa realizada por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). Los conductores del programa aclararon que no determinarían cómo Gómez accedió al teléfono, un asunto que corresponde exclusivamente a las autoridades penitenciarias. La alarma inicial se originó cuando el magistrado Urbano dirigió una comunicación al presidente de la Sala Penal, Carlos Roberto Solórzano, exponiendo las preocupaciones de diversos funcionarios judiciales que participaron en el expediente de Gómez, desencadenando las investigaciones sobre el hallazgo de la bala en la Procuraduría.










