Polémica por derogatoria de protección a tierras agrícolas en 5 municipios de Cundinamarca

Compartir en redes sociales

Un nuevo capítulo de tensión se abre en la Sabana de Bogotá luego de que el Ministerio de Agricultura, bajo la dirección de Abelardo de la Espriella, publicara un proyecto de resolución que busca derogar cinco resoluciones emitidas durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro. Estas resoluciones declaraban Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (Appa) en los municipios de Sopó, Nemocón, Cogua, Tenjo y Tabio, en la provincia de Sabana Centro, Cundinamarca. La medida, publicada en el Sistema Único de Consulta Pública (Sucop) del Departamento Nacional de Planeación (DNP), ha generado un fuerte rechazo por parte de congresistas del Pacto Histórico, quienes advierten sobre un grave retroceso en materia de soberanía alimentaria.

La iniciativa se fundamenta en una revisión de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), que concluyó que las delimitaciones actuales de las Appa “no resultan idóneas para identificar y proteger de manera suficientemente cierta, las áreas que responden al propósito constitucional de garantizar la producción de alimentos”. Sin embargo, las críticas no se han hecho esperar. Para la representante a la Cámara Aida Quilcué, excandidata vicepresidencial, el proyecto representa un golpe directo al campesinado. “Mientras nuestros campesinos necesitan garantías para permanecer en sus territorios y seguir produciendo, se desmontarían medidas fundamentales para proteger la tierra y frenar la especulación sobre el suelo rural”, señaló Quilcué, quien agregó: “No podemos aceptar retrocesos en materia de soberanía alimentaria. Proteger las tierras que producen alimentos es defender la vida, el territorio y el derecho de nuestros pueblos a una alimentación digna”.

Un millón de hectáreas en riesgo y la división en el Congreso

La controversia se intensifica con las cifras que manejan los opositores de la derogatoria. La representante Laura Daniela Beltrán, conocida como “Lalis”, advirtió que esta decisión podría dejar desprotegidas aproximadamente un millón de hectáreas distribuidas en 59 municipios. “@MinAgricultura, derogarlas sin ofrecer una alternativa de protección es un grave error. Se pone en riesgo una política creada precisamente para evitar que los suelos estratégicos para producir alimentos terminen destinados a otros usos. Después no nos digan que nadie advirtió lo que podía pasar…”, manifestó Beltrán en su cuenta de la red social X. La legisladora recordó que Cundinamarca aporta cerca del 45% de los alimentos que consume Bogotá, lo que hace aún más crítica la protección de estos suelos frente a la presión urbanística y especulativa.

No obstante, la decisión del Ministerio también ha cosechado apoyos en el Capitolio Nacional. La representante Carol Borda celebró abiertamente la iniciativa, interpretándola como un giro hacia la autonomía territorial y la competitividad. “¡Se acabaron las imposiciones sobre el campo! Agradezco al Ministerio de Agricultura por avanzar en la derogatoria de las APPA y ZPPA, atendiendo la solicitud que presentamos junto a @sarag12 y @Danielbricen. Este es un gran paso para la competitividad, la autonomía territorial y la libertad de cada región para decidir sobre su propio desarrollo”, afirmó Borda. Esta postura evidencia una profunda fractura entre los congresistas sobre el modelo de protección del suelo rural y el rol del Estado en la planificación agropecuaria.

El proyecto de resolución aún se encuentra en la fase de consulta pública, por lo que no ha sido expedido formalmente. De concretarse la derogatoria, las cinco resoluciones quedarían sin efecto, lo que implicaría que los suelos protegidos podrían ser destinados a otros usos, como la expansión urbana o proyectos inmobiliarios, una posibilidad que genera alarma entre los defensores de la seguridad alimentaria. Mientras tanto, la puja entre los sectores que buscan mantener las restricciones y aquellos que abogan por la libertad de mercado para el suelo rural sigue abierta, con la sabana de Bogotá como escenario central de esta disputa que toca los cimientos del futuro alimentario de la región.

Sigue leyendo