En un operativo conjunto de la Fuerza Pública desarrollado en la madrugada del viernes 4 de septiembre de 2026, en una vivienda de Riohacha, capital de La Guajira, fueron abatidos Naín Pérez Toncel, conocido como alias Bendito Menor, cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, y su pareja sentimental Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita. Junto a ellos murieron otros dos hombres que conformaban su círculo de seguridad más cercano. La intervención, que buscaba desmantelar la estructura criminal que lideraba Pérez Toncel, representa un duro golpe contra uno de los hombres más buscados de la región Caribe colombiana.
Rosa Angélica Tarazona, de apenas 19 años al momento de su captura en septiembre de 2025, había obtenido prisión domiciliaria pero abandonó el lugar para reunirse con Pérez Toncel. La joven era señalada por los investigadores de manejar las finanzas, la logística y los pagos dentro de la organización criminal. Su historia con alias Bendito Menor se hizo pública a través de redes sociales, donde la pareja compartía fiestas, viajes, armas, dinero y vehículos de lujo, lo que permitió a las autoridades seguir sus movimientos y ubicarlos en varias ocasiones. En agosto de 2025, Pérez Toncel le propuso matrimonio en una playa; ella aceptó.
Un golpe esperado y polémico
El presidente Abelardo de la Espriella calificó el operativo como un triunfo en la lucha contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, aunque no se conocen declaraciones textuales del mandatario. Sin embargo, la presentación de los resultados generó opiniones divididas: los cuatro cadáveres fueron exhibidos dentro de bolsas blancas, una práctica que ha sido criticada por algunos sectores de la sociedad y defensores de derechos humanos. Un operativo anterior, en enero de 2026 en la zona rural de Dibulla, estuvo a punto de capturarlos o darles muerte, y en esa oportunidad circularon versiones falsas sobre la muerte de alias La Bebecita.
Con la muerte de alias Bendito Menor y su pareja, las autoridades esperan desarticular gran parte de la estructura logística y de mando de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, organización que mantiene presencia en varios departamentos del Caribe colombiano. No obstante, el hecho de que la pareja hubiera sido detectada y seguida durante meses, e incluso que ella hubiera evadido la justicia tras su detención domiciliaria, deja entrever fallas en el sistema judicial y penitenciario que ahora el Gobierno deberá atender para evitar que estos episodios se repitan.










