En medio de la incertidumbre que ha generado el cierre del Ministerio de Igualdad, Diego Karachas, exdirector de la Dirección de Barrismo Social de esa cartera, presentó un balance que calificó como histórico: entre 2024 y 2025, los fallecimientos asociados a barras de fútbol en Colombia se redujeron en un 58,8 por ciento. Las cifras indican que se pasó de 51 muertes en 2024 a 21 en 2025, lo que representa 30 vidas salvadas en apenas un año. La presentación se realizó tras el cierre del ministerio, lo que, según Karachas, pone en grave riesgo la continuidad de la política pública de barrismo social que logró estos resultados.
El análisis, realizado a través del programa *Aguante Popular por la Vida* y el Observatorio de Barrismo Social, hizo seguimiento a cuarenta organizaciones en veinte ciudades del país. Los datos revelan una tendencia general a la baja en la conflictividad: los incidentes totales descendieron de 180 a 132, una reducción del 26,7 por ciento, con caídas tanto en incidentes internos como externos. Asimismo, el número de personas lesionadas disminuyó un 39,6 por ciento, al pasar de 53 a 32. En contraste, las actividades de barrismo social crecieron un 41,5 por ciento, pasando de 1.867 a 2.641, con un notable aumento en los pilares participativo, educativo y social. De las cuarenta organizaciones monitoreadas, 39 lograron personería jurídica y presentaron proyectos sociales, destacando el incremento de actividad en grupos como los Comandos Azules y La Guardia Albi-Roja Sur.
El riesgo de la desarticulación institucional
Para Karachas, estos resultados no son producto de la casualidad, sino de una mejor articulación entre las entidades, una mayor participación comunitaria y avances concretos en convivencia. Sin embargo, advirtió que todo este progreso depende de recursos, continuidad institucional y trabajo conjunto con equipos, autoridades y líderes barristas. El contexto es crítico: el Plan Decenal de Seguridad y Convivencia en el Fútbol (2014-2024) concluyó con retrasos por la pandemia y sin suficientes recursos, y el Ministerio de Igualdad, que en los últimos 20 meses implementó el programa con resultados positivos, fue cerrado. Según el exdirector, sin una entidad estatal articuladora, se corre el riesgo de volver a los peores años de violencia en el fútbol colombiano.
«Estos resultados no son casualidad. Reflejan una mejor articulación, mayor participación comunitaria y avances en la convivencia. Pero dependen de recursos, continuidad institucional y trabajo conjunto con los equipos, autoridades y líderes barristas»
Diego Karachas, exdirector de la Dirección de Barrismo Social
Karachas también fue enfático en señalar que los equipos de fútbol no ven a sus hinchadas como parte de su proyecto institucional, y que hace falta inversión social y un trabajo conjunto más allá del mero operativo de seguridad. En este sentido, se declaró en contra de propuestas que criminalizan símbolos como los trapos y las banderas, señalando que «un trapo no daña la competencia, le da color y sentido a la fiesta del fútbol». Para él, lo que hay que combatir es el imaginario de que perder un trapo equivale a perder la vida. Su propuesta es evaluar los resultados del plan decenal, actualizar la normativa y proyectar una nueva política pública que combine prevención, sanción y fortalecimiento de las organizaciones barristas, alertando que sin recursos, sin evaluación y sin una entidad que lidere, todo el avance logrado podría perderse de manera irreversible.










