Nuevo estadio El Campín en Bogotá sin obra formal, entrega en riesgo para 2027

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Las obras del nuevo estadio El Campín en Bogotá, un megaproyecto valorado en dos billones de pesos que promete transformar el emblemático escenario deportivo en un complejo multifuncional, no han iniciado formalmente su fase de construcción, lo que pone en vilo la fecha de entrega prometida para el 29 de diciembre de 2027. Pese al denominado «pitazo inicial» del 4 de marzo de 2025, que contó con la presencia del alcalde Carlos Fernando Galán y del concesionario Sencia, la licencia de construcción no estaba en firme en ese momento —lo sería hasta finales de mayo de 2025— y, a agosto del mismo año, la edificación principal seguía sin comenzar. El proyecto, ejecutado mediante una Alianza Público-Privada (APP) entre el Distrito y Sencia, se encuentra aún en etapa de preconstrucción, un periodo que originalmente tenía una duración de doce meses desde el 30 de octubre de 2024, pero que en agosto de 2025 fue ampliado a dieciséis meses.

El Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), entidad que supervisa el contrato, confirmó en un comunicado oficial que «de acuerdo con las obligaciones vigentes del contrato de concesión, el nuevo estadio debe ser entregado el 29 de diciembre de 2027. El IDRD no ha recibido por parte del concesionario ninguna solicitud de modificación contractual que proponga cambiar esta fecha. Actualmente, el proyecto se encuentra contractualmente en fase de preconstrucción. Para avanzar formalmente hacia la fase de construcción es necesario que el concesionario cumpla previamente las condiciones y obligaciones previstas en el contrato». Sin embargo, el principal escollo para dar el salto a la construcción es la falta de aprobación del Plan de Manejo de Movilidad por parte de las autoridades distritales, un requisito indispensable para que el concesionario pueda iniciar las obras mayores, cuya duración estimada es de veintidós meses.

Disputa legal y oposición de los herederos

El proyecto no solo enfrenta retrasos administrativos, sino también una fuerte controversia jurídica. Los herederos de Leonilde Matiz de Camacho y Luis Camacho Matiz, quienes donaron el terreno en 1936 con la condición de que se destinara exclusivamente a escenario deportivo, han presentado una querella de Policía ante la Alcaldía Local de Teusaquillo por los trabajos de demolición y adecuación realizados sin licencia de construcción en firme. El abogado Andrés Forero, representante de los herederos, sostiene que el plan, que incluye auditorio para la Orquesta Filarmónica de Bogotá, locales comerciales, pabellón de eventos, cines, restaurantes, oficinas, un hotel y espacios de entretenimiento como centros de deportes electrónicos, no respeta la finalidad original de la donación. Además, cursa una demanda de controversias contractuales ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, bajo la ponencia del magistrado Dayan Alberto Blanco Leguizamo, que podría afectar la continuidad de la concesión.

El 6 de agosto de 2025 se realizó una audiencia de conciliación ante la Procuraduría, pero no se alcanzó ningún acuerdo. El empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien en enero de 2026 adquirió el 51% de Sencia, no asistió a la diligencia. Mientras tanto, el predio ya muestra cambios visibles: las canchas de tenis, el Palacio del Colesterol y el emblemático El Campincito han sido demolidos. Sencia ha indicado que los trabajos previos, que incluyen aprovechamiento forestal, adecuaciones, desconexiones de redes y pruebas técnicas, se encuentran en etapa final, pero la demolición del estadio actual aún no se ha ejecutado.

Escepticismo en el Concejo y plazos cada vez más ajustados

En el Concejo de Bogotá, las voces críticas no se han hecho esperar. La concejal María Victoria Vargas calificó como apresurado el anuncio del pitazo inicial sin contar con la licencia de construcción aprobada, al señalar que «usted no puede ensillar las bestias antes de montarlas». Por su parte, la concejal Heidy Sánchez se mostró pesimista respecto al cronograma: «Yo soy pesimista con respecto a los tiempos porque ya se les dieron varios meses de adición». Sánchez advirtió que nuevas ampliaciones de plazos podrían darse a finales de 2025 o durante 2026, lo que haría prácticamente imposible cumplir con la entrega pactada para diciembre de 2027, sobre todo considerando que la fase constructiva apenas alcanzaría los veintidós meses si se iniciara de inmediato.

«De acuerdo con las obligaciones vigentes del contrato de concesión, el nuevo estadio debe ser entregado el 29 de diciembre de 2027. El IDRD no ha recibido por parte del concesionario ninguna solicitud de modificación contractual que proponga cambiar esta fecha. Actualmente, el proyecto se encuentra contractualmente en fase de preconstrucción. Para avanzar formalmente hacia la fase de construcción es necesario que el concesionario cumpla previamente las condiciones y obligaciones previstas en el contrato»

IDRD, comunicado oficial

El proyecto del nuevo El Campín, que busca convertirse en un polo de desarrollo que integre deporte, cultura, comercio y entretenimiento, enfrenta así una encrucijada: mientras los plazos se acortan y los conflictos legales se acumulan, la promesa de una moderna infraestructura para Bogotá pende de un hilo. La combinación de una APP que avanza lentamente, la oposición de los herederos de los donantes y la falta de un plan de movilidad aprobado mantienen en vilo a una ciudad que espera con ansias la renovación de su mítico estadio.

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