Presidente condiciona descentralización a resultados y control de grupos armados

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, presentó el viernes 4 de septiembre de 2026 durante la Cumbre de Gobernadores en Mompox los lineamientos de su propuesta de descentralización regional, un plan que transferirá de manera gradual poder, recursos y capacidad de decisión a los departamentos, pero condicionado a la demostración de resultados, transparencia, responsabilidad fiscal y control efectivo sobre las estructuras criminales. El mandatario complementó el anuncio con un mensaje en su cuenta de X el domingo 6 de septiembre, en el que afirmó: “Quiero departamentos fuertes dentro de una sola República: más autonomía, más recursos, menos burocracia, más seguridad y resultados que la gente pueda sentir”.

La propuesta, que el presidente ha impulsado desde su campaña electoral, contempla una reforma al Sistema General de Regalías y establece que los departamentos con mayor capacidad institucional asumirán nuevas funciones primero, mientras que los demás recibirán apoyo técnico previo de Planeación Nacional. Cada competencia transferida deberá contar con su respectiva financiación, y la Nación eliminará o reducirá la estructura burocrática que antes administraba esas funciones. De la Espriella fue enfático al advertir que no se tratará de un simple “traslado de cargas”: “La ecuación del gobierno es sencilla: más descentralización, pero acompañada siempre de responsabilidad fiscal y capacidad de inversión”, declaró durante la cumbre.

El diagnóstico de las regalías y la fragmentación de inversiones

El mandatario basó parte de su argumentación en las cifras del Sistema General de Regalías. Desde 2012 se han aprobado más de 35.000 proyectos por cerca de 115 billones de pesos, pero desde 2017 aproximadamente el 80 por ciento de esas iniciativas tuvo un valor inferior a un millón de dólares, mientras que solo el 1 por ciento de los proyectos superó los 20 millones de dólares. Para De la Espriella, esta distribución ha favorecido la fragmentación de inversiones en proyectos de menor escala, por lo que la reforma buscará financiar obras de mayor envergadura en energía, transporte, agua potable, saneamiento básico, vivienda, agricultura y desarrollo rural. El presidente cuestionó que una gobernación reciba nuevas tareas sin el respaldo presupuestario necesario, y calificó esa práctica como un falso camino hacia la descentralización.

En ese sentido, dio instrucciones precisas para que Planeación Nacional refuerce el papel de los departamentos como nivel intermedio de gobierno, apoyando la identificación, estructuración y ejecución de proyectos regionales. La entidad deberá trabajar directamente con los gobernadores para garantizar que la transferencia de competencias se realice de manera ordenada y con la capacidad técnica requerida.

Seguridad como condición para la autonomía

Uno de los aspectos más contundentes del anuncio fue la vinculación de la autonomía regional con el control estatal frente a grupos armados. De la Espriella advirtió que la descentralización no será posible si los departamentos no logran garantizar la seguridad y la transparencia en el manejo de los recursos. En un tono combativo, se refirió directamente a las organizaciones criminales: “Los voy a asfixiar, los voy a anular y los voy a aniquilar. Los consejos de seguridad y los comités territoriales de orden público tienen que ser verdaderamente operativos, espacios de decisión, asignación de responsabilidades y seguimiento, no simples comités de evaluaciones de informes”.

“Los voy a asfixiar, los voy a anular y los voy a aniquilar. Los consejos de seguridad y los comités territoriales de orden público tienen que ser verdaderamente operativos, espacios de decisión, asignación de responsabilidades y seguimiento, no simples comités de evaluaciones de informes”.

Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia

El presidente anunció que la fuerza pública concentrará sus capacidades en áreas críticas para afectar mandos, redes de apoyo, rutas, finanzas, testaferros y activos de los grupos armados, con el objetivo de crear las condiciones necesarias para que los departamentos puedan ejercer su autonomía sin interferencias del crimen organizado. La propuesta de descentralización, en definitiva, busca fortalecer las regiones sin debilitar la unidad nacional, pero deja claro que la autonomía tendrá un precio: resultados medibles, transparencia absoluta y la capacidad de mantener el orden público en cada territorio.

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