En un operativo que se prolongó desde la madrugada del viernes 4 de septiembre, fuerzas especiales de la Policía Nacional dieron de baja a Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, el delincuente más buscado de La Guajira y jefe del frente Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). Sin embargo, horas después de la intervención, una caravana de hombres armados escoltó su féretro por las calles de Riohacha mientras realizaban disparos al aire, en un acto que, según testigos y analistas, revela la vigencia del control criminal en la región.
La acción, denominada Operación Centinela de la Patria, fue ejecutada por un comando especial de la Dijín y la Dipol con respaldo tecnológico y de inteligencia de Estados Unidos. Se desarrolló en una vivienda del barrio Los Olivos, cerca del aeropuerto Almirante Padilla, luego de que las autoridades localizaran a Pérez Toncel tras activar su teléfono celular para desmentir rumores sobre su muerte. En el intercambio de disparos fallecieron también su pareja, Rosa Angélica Tarazona, conocida como alias La Bebecita, y dos de sus escoltas identificados como alias El Tío y alias Casiloco. Los cuatro cuerpos fueron trasladados inicialmente al Batallón de Infantería Mecanizado No. 6 de Riohacha y posteriormente remitidos a Barranquilla para los procedimientos de Medicina Legal.
Caravana armada y mensaje de guerra
Lo que ocurrió después del operativo encendió las alarmas de las autoridades. Horas más tarde, una caravana de vehículos recorrió la Troncal del Caribe y diversas calles de Riohacha escoltando el féretro de alias Bendito Menor, mientras sus integrantes disparaban al aire. Un video registrado por el usuario Idinael Fernández muestra la escena: “Quien es despedido por hombres armados como un héroe”, escribió Fernández, quien añadió que lo ocurrido demostraba “la gobernanza criminal en La Guajira”. El periodista Jacobo Solano fue más allá y calificó el hecho como “un claro mensaje de guerra al gobierno de Abelardo de la Espriella”. La capacidad de movilización y el armamento exhibido en plena capital guajira evidencian que la estructura criminal, heredera del paramilitarismo y antes conocida como Los Pachenca, mantiene su poder de fuego y control territorial a pesar de la pérdida de su líder.
“Gracias a una operación impecable realizada por nuestra Policía Nacional por un Comando Especial de la Dijín, se dio de baja a uno de los más peligrosos delincuentes de nuestro país”.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
El presidente viajó a La Guajira la mañana del viernes y ofreció una rueda de prensa frente a los cuatro cuerpos. Sostuvo que Pérez Toncel tenía “arrodillada” a la población de La Guajira y el Caribe. El mandatario destacó la colaboración de agencias estadounidenses, cuyos agentes hicieron presencia horas antes en Santa Marta, Cartagena y Riohacha. De la Espriella subrayó que la baja de alias Bendito Menor representa un duro golpe al narcotráfico y la extorsión que azotaban la región.
Naín Andrés Pérez Toncel, de tan solo 26 años, ingresó a las ACSN en 2019 como sicario al servicio de alias Pinocho y escaló rápidamente hasta comandar el frente Javier Cáceres. Su organización, que opera en zonas urbanas y rurales de La Guajira, Magdalena y Cesar, incluyendo municipios como Maicao, es una de las principales herederas de las estructuras paramilitares que desmovilizaron durante el proceso de Justicia y Paz. La demostración de fuerza horas después de su muerte deja claro que, aunque el cabecilla haya caído, la estructura criminal que lideraba conserva capacidad de intimidación y control en la capital guajira.










