La Terminal de Transporte de Bogotá, a través de su sede Sur, puso en marcha el pasado 2 de septiembre un ambicioso plan de modernización que, durante cerca de dos meses, mantendrá fuera de servicio la rampa del primer piso, sin que ello implique la suspensión de la operación de viajes hacia más de 300 destinos terrestres. La entidad responsable de la obra explicó que la intervención busca mejorar la accesibilidad para viajeros, transportadores, visitantes, comerciantes y personal administrativo, y que se enmarca en un proceso de mejoramiento integral de las instalaciones de esta terminal, desde la cual salen rutas hacia el sur y suroccidente del país.
Durante el tiempo que dure el cierre de la rampa –estimado en dos meses–, los usuarios serán guiados por Técnicos de Operación a través de rutas temporales debidamente señalizadas, que los conducirán hasta las plataformas de descenso. El ascensor de pasajeros se mantendrá habilitado con prioridad para personas con discapacidad o movilidad reducida, mujeres embarazadas, adultos mayores y viajeros con bebés o niños pequeños. Por su parte, los comerciantes dispondrán de los ascensores de carga para movilizar insumos, productos y mercancías, separando así ese flujo del de los pasajeros. Adicionalmente, la Terminal tiene previsto entregar las mejoras del ascensor prioritario de la sala de espera en el año 2027.
Destinos y recomendaciones para los viajeros
La sede Sur conecta con un extenso abanico de municipios y ciudades, entre los que se cuentan Girardot –ubicado a 134 kilómetros al suroccidente de Bogotá–, Chinauta, Fusagasugá, Ibagué, Honda, Melgar, Neiva, Garzón, Pereira, Armenia, Mocoa, Florencia, San Vicente del Caguán, Popayán, y numerosas localidades de Cundinamarca, Tolima, Huila, Caquetá, Cauca, Quindío, Risaralda, Caldas, Antioquia y Córdoba. Las autoridades recomiendan a los viajeros llegar con antelación, confirmar la empresa y el horario en las taquillas, y prestar especial atención a la señalización dispuesta durante el periodo de obras. La operación de transporte continuará con normalidad, por lo que los cambios se limitan al uso de algunos accesos y a la circulación interna del edificio.










