Una nueva masacre estremeció al sur de Cali en la noche del 6 de septiembre de 2026. Tres personas, dos hombres y una mujer, fueron asesinadas a tiros al interior de un establecimiento comercial del barrio Alto Nápoles. Las víctimas fueron identificadas como Yoni Esteban Quinayas Armero, de 32 años; Cristhian Andrés Gallego Morcillo, de 29 años, y Ana Julieth Grijalba Hernández, de 31 años. Según el reporte de Indepaz, este hecho corresponde a la masacre número 89 registrada en Colombia durante el año 2026, una cifra que refleja la persistente violencia armada que azota distintas regiones del país.
De acuerdo con las primeras versiones de las autoridades, varios hombres ingresaron al local comercial y abrieron fuego de manera directa contra las víctimas para luego huir en motocicletas. Hasta el momento no se han divulgado los móviles del ataque ni se ha informado sobre capturas relacionadas. Los investigadores trabajan bajo la hipótesis de que el crimen podría estar vinculado a disputas entre organizaciones criminales que operan en la zona, aunque no se descartan otras líneas de investigación. El caso quedó bajo la jurisdicción de la Tercera División del Ejército Nacional, que asumió las labores de inspección y recolección de evidencia en el lugar de los hechos.
Alertas previas y contexto de violencia en Cali
La masacre en Alto Nápoles no es un hecho aislado. La Defensoría del Pueblo había emitido la Alerta Temprana 012 de 2025 para Cali, en la que advertía que la ciudad se consolidó como punto de interés para estructuras delictivas y grupos armados. En ese documento, la entidad señaló dinámicas preocupantes como el reclutamiento de jóvenes y el uso de la capital vallecaucana como plataforma para actividades criminales y refugio de cabecillas. Entre los grupos señalados en la alerta figuran el ELN, el Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas con sus frentes Jaime Martínez, Carlos Patiño y Urbano Manuel Cepeda Vargas, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, el Ejército Gaitanista de Colombia, también conocido como Clan del Golfo, y diversas bandas locales.
La posición geográfica de Cali, conectada con corredores estratégicos hacia el Pacífico, el norte del Cauca y el suroccidente colombiano, favorece el interés de los grupos ilegales por controlar rutas y territorios. La Defensoría también alertó sobre el riesgo de reclutamiento para niños, adolescentes y jóvenes, una amenaza que sigue latente en los barrios periféricos de la ciudad y que se agrava con la presencia de múltiples actores armados disputándose el control.
La masacre 88 en Obando
Apenas dos días antes, el 4 de septiembre de 2026, el departamento del Valle del Cauca ya había registrado otra matanza. En el barrio Villa Europa del municipio de Obando, tres personas, una mujer y dos hombres aún sin identificar, fueron asesinadas dentro de una vivienda por hombres armados que luego huyeron del lugar. Indepaz clasificó este hecho como la masacre número 88 del año. Para Obando, la Defensoría del Pueblo había emitido la Alerta Temprana 009 de 2022 y su seguimiento correspondiente en 2024, donde señalaba la presencia de grupos como Los Flacos, Nueva Generación y bandas locales. Aquel caso también quedó bajo la jurisdicción de la Tercera División del Ejército Nacional.
Con estas dos masacres consecutivas, el Valle del Cauca vuelve a ocupar un lugar crítico en el mapa de la violencia armada en Colombia. Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones, las comunidades claman por respuestas efectivas y por una presencia estatal que mitigue el accionar de los grupos ilegales que siguen sembrando el terror en la región.










