Siete de cada diez estudiantes colombianos no superan nivel básico en matemáticas PISA 2025

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Colombia obtuvo 381 puntos en Matemáticas en la prueba PISA 2025, una cifra que se ubica 82 puntos por debajo del promedio de la OCDE y que revela que el 71% de los estudiantes colombianos no alcanzó el nivel mínimo de competencia en esta área. Así lo detalla el informe ‘¿Cómo le fue a América Latina en PISA 2025?’, elaborado por Argentinos por la Educación con datos de la OCDE, y que fue analizado por Alexandra Isaza, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana. Este resultado representa un retroceso respecto a ediciones anteriores y enciende las alarmas sobre la enseñanza de las matemáticas en el país.

La evaluación, aplicada a estudiantes de 15 años en 2025, también muestra que en Lectura Colombia obtuvo 399 puntos, diez menos que en 2022, y que el 55% de los alumnos no logró un nivel básico de comprensión lectora. En Ciencias, en cambio, se registró una leve mejora con 414 puntos, aunque todavía 47 puntos por debajo del promedio OCDE de 461. En el contexto latinoamericano, Colombia ocupó el sexto lugar en Matemáticas, con un puntaje de 381 que supera el promedio regional de 373, pero ningún país de la región presentó una mejora significativa en esta área respecto a la medición anterior.

Una crisis que se profundiza en Matemáticas

El informe revela que el 71% de los estudiantes colombianos no alcanzó el nivel mínimo en Matemáticas, desglosado en un 40% que se ubicó por debajo del nivel 1a y un 31% en el nivel 1a. El 29% restante logró situarse en los niveles 2, 3 y 4, pero no hubo ningún estudiante en el nivel 5 o superior, los más altos de la escala. Esto significa que la gran mayoría de los jóvenes de 15 años no logra resolver problemas matemáticos básicos, una situación que la profesora Alexandra Isaza califica como crítica pero no irreversible. “Colombia cuenta con maestros, instituciones, universidades y comunidades con una enorme experiencia y capacidad de innovación”, afirma la académica, quien insiste en que la solución no pasa solo por mejorar un resultado en una prueba estandarizada, sino por repensar la enseñanza desde sus fundamentos.

“No queremos solamente estudiantes que sepan hacer una operación; queremos estudiantes que sepan pensar matemáticamente”

Alexandra Isaza, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana

Isaza plantea que la enseñanza de las Matemáticas debe vincularse con la economía familiar, la agricultura, la arquitectura, la tecnología, el entorno natural y las dinámicas territoriales. En lugar de un currículo rígido que lleva contenidos al territorio sin adaptarlos, propone que el aprendizaje surja de la realidad de cada comunidad. “Un currículo pertinente no debería simplemente llevar contenidos al territorio”, advierte. Además, resalta que las aulas multigrado, comunes en zonas rurales, pueden ser una ventaja si se aprovechan el aprendizaje entre pares, el trabajo colaborativo y los proyectos del entorno.

Lectura y Ciencias: luces y sombras

En Lectura, el descenso de diez puntos respecto a 2022 coloca a Colombia en una situación delicada: más de la mitad de los estudiantes no comprende lo que lee a un nivel básico. En Ciencias, la leve mejora hasta 414 puntos se asocia, según Isaza, a la dimensión experiencial de esta área: observar, formular hipótesis, experimentar y relacionar el conocimiento con el entorno. Sin embargo, persiste una brecha profunda: existe una diferencia de 93 puntos en Ciencias entre estudiantes de distintos niveles socioeconómicos, lo que evidencia que la calidad educativa sigue siendo un privilegio para algunos. Frente a esto, la profesora aboga por la equidad, entendida como ofrecer condiciones diferentes según las necesidades de cada estudiante.

Colombia participa en las pruebas PISA desde 2006 y los resultados históricos muestran un estancamiento generalizado, con retrocesos en dos de las tres áreas evaluadas respecto a 2022. La pandemia de covid-19 agravó la situación, pero también dejó lecciones sobre la capacidad de adaptación de los docentes. No obstante, el fenómeno no es exclusivo del país: descensos similares se registraron en España, Estados Unidos y Japón, lo que indica un impacto global de la crisis sanitaria en los aprendizajes.

Propuestas para salir del estancamiento

Alexandra Isaza propone tres ejes de discusión para enfrentar la crisis: las trayectorias de los estudiantes, la formación de maestros y el reconocimiento de la diversidad territorial. En sus declaraciones, destaca que “Colombia tiene una enorme riqueza territorial que puede convertirse en escenario de aprendizaje: nuestra biodiversidad, nuestros ecosistemas, las comunidades, las prácticas productivas y los saberes locales. Eso también es construir país desde la educación: reconocer que el territorio no es solamente el lugar donde está la escuela; también puede ser una fuente de conocimiento”. La académica insiste en que la meta no es simplemente subir puntajes en una prueba internacional, sino formar ciudadanos capaces de pensar críticamente y resolver problemas reales.

“No se trata solamente de mejorar un resultado en una prueba”

Alexandra Isaza, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana

Mientras la OCDE continúa evaluando a los países cada tres años, Colombia enfrenta el desafío de transformar su sistema educativo desde las aulas. Con un 71% de estudiantes sin competencias mínimas en Matemáticas y más de la mitad sin comprensión lectora básica, el camino es largo. Pero, como lo señala Isaza, el país cuenta con maestros y comunidades con capacidad de innovación. La pregunta es si habrá voluntad política y recursos para convertir esa capacidad en cambios reales.

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