Las Fuerzas Militares de Colombia han puesto en el centro de su radar a Luz Amanda Pallares, alias ‘Silvana Guerrero’ o ‘Ana María’, comandante del Frente de Guerra Nororiental del ELN, luego de que el presidente Abelardo de la Espriella ordenara intensificar las operaciones militares contra esa organización. La decisión se tomó después del ataque con drones cargados con explosivos contra una unidad militar en Ábrego, Norte de Santander, registrado en la noche del 15 de agosto de 2026, y desde entonces la captura de Pallares se convirtió en una prioridad estratégica para la inteligencia castrense, que ofrece una recompensa superior a los 1.600 millones de pesos colombianos por información que conduzca a su ubicación.
El perfil de la mujer señalada como una de las cabezas más visibles del ELN en la región nororiental del país dista mucho del de una comandante guerrillera convencional. Reportes de inteligencia citados por El Colombiano indican que Pallares, hoy de aproximadamente 55 años, pasó de ejercer como docente rural a integrar la cúpula de la organización subversiva, en la que permanece desde hace entre 25 y 30 años, pues se vinculó a la guerrilla cuando rondaba los 30 años de edad. Actualmente, las autoridades la ubican en Venezuela, donde se cree que lidera una estructura de cerca de 2.000 personas, entre combatientes armados y redes urbanas de milicias, con área de influencia en Norte de Santander, particularmente en el Catatumbo, así como en el sur del Cesar y en el estado Zulia, del lado venezolano de la frontera.
Un historial de crímenes atribuido a la comandante del ELN
La priorización de su captura responde a un extenso acumulado de procesos judiciales que pesan sobre ella. A Pallares se le imputan delitos de terrorismo, narcotráfico, desplazamiento forzado, homicidios, crímenes de guerra y reclutamiento forzado de menores, lo que la convierte en uno de los objetivos de mayor relevancia dentro de la política de seguridad del actual Gobierno. Su papel, de acuerdo con los reportes de inteligencia, no se ha limitado al mando militar: también es señalada como coordinadora logística del Frente de Guerra Nororiental, un engranaje clave para el funcionamiento de las finanzas y el abastecimiento de la estructura en una de las zonas más disputadas del país, donde el ELN mantiene presencia activa y disputa el control territorial con otras organizaciones armadas.
La aparición de un video difundido por canales cercanos a la guerrilla, en el que aparece Pallares con un discurso desafiante, reavivó la alerta de las autoridades. En su mensaje, la comandante hace alusión directa a la alianza que, según ella, existe entre el antiguo Frente 33 de las antiguas Farc y la Fuerza Pública, aunque esa supuesta relación no ha sido establecida de manera independiente. La referencia, no obstante, sirvió para que la dirigente guerrillera justificara la continuidad del conflicto en la región.
«La guerra que vivimos hoy está motivada por este vínculo estrecho de los traidores con sus verdugos. La historia, más temprano que tarde, nos ha dado la razón de la real naturaleza del antiguo Frente 33, convertido en un grupo mercenario. Como hace veinte años, hoy combatimos contra una fuerza combinada de ejército y paramilitares. Como en aquel entonces, igual hoy combatimos orgullosos y dignos por la liberación de nuestra tierra. Ni un paso atrás, liberación o muerte».
Alias ‘Silvana Guerrero’ (Luz Amanda Pallares), comandante del Frente de Guerra Nororiental del ELN, en video
El mayor general Erik Rodríguez, comandante de las Fuerzas Militares, afirmó en declaraciones a Semana que los principales jefes del ELN se encuentran actualmente en Venezuela, entre ellos Pallares, Israel Ramírez Pineda, alias ‘Pablo Beltrán’, y Eliécer Herlinto Chamorro Acosta, alias ‘Antonio García’. Rodríguez sostuvo que la organización ha evolucionado hacia un carácter transnacional, con capacidad de operar más allá de las fronteras colombianas, lo que obliga a las autoridades a redoblar sus esfuerzos de inteligencia. La ministra del Interior, por su parte, ha sido enfática en que los responsables de actos violentos deberán rendir cuentas. Al respecto, el ministro Rodrigo Lara sentenció que “a todo narcoterrorista le llega su Nochebuena”, en alusión a la ofensiva estatal contra la cúpula del ELN.
El contexto que rodea la orden presidencial no puede entenderse sin recordar que Pallares hizo parte de la mesa de diálogos de paz que el Gobierno de Gustavo Petro instaló con el ELN en Caracas, un proceso que se extendió entre noviembre de 2022 y enero de 2025 y que concluyó sin que se alcanzara un acuerdo definitivo. El regreso a la confrontación armada, con ataques como el perpetrado con drones en Ábrego, marca un nuevo capítulo en la historia del conflicto en el Catatumbo, una región que sigue padeciendo la disputa entre actores armados que se disputan las rentas del narcotráfico y el control del territorio. La captura de alias ‘Silvana Guerrero’, hoy por hoy, representa para el Estado no solo un golpe estratégico contra la estructura financiera y militar del ELN, sino también un mensaje directo a los máximos jefes de la organización: la guerra no ha terminado y la justicia no prescribirá.










