En una sesión reciente del pleno del Senado, la senadora Martha Peralta Epieyú, del Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais), responsabilizó públicamente al periodista y humorista Daniel Samper Ospina por cualquier daño que pueda ocurrirle a ella o a su familia. La congresista, que representa a La Guajira, reaccionó así a unas publicaciones en la red social X en las que el comunicador, a su juicio, insinuaba supuestos vínculos de la legisladora con estructuras criminales que operan en ese departamento.
Durante su intervención en la plenaria, Peralta reveló que su madre está amenazada y que sus hermanos e hijos, quienes residen o permanecen con frecuencia en La Guajira, viven con miedo. En ese territorio, dijo, el reclutamiento de jóvenes por parte de organizaciones ilegales es una realidad cotidiana. “Mi mamá está amenazada, mi comunidad donde crecí vive el flagelo de nuestros jóvenes reclutados, mis hermanos y mis hijos viven y están frecuentemente en La Guajira con miedo”, expresó la senadora ante sus colegas.
El cruce comenzó cuando Samper Ospina publicó en X una serie de preguntas que la congresista interpretó como una insinuación de presuntos vínculos con el crimen organizado. La respuesta no se hizo esperar: en su cuenta oficial, Peralta escribió un contundente mensaje en el que señalaba directamente al periodista. “Lo responsabilizo de lo que pase”, manifestó, en alusión a eventuales riesgos para su integridad o la de su familia. Poco después, elevó su reclamo al pleno del Senado, donde pidió que el debate público no ponga en riesgo la vida de las personas en territorios marcados por la presencia de grupos armados.
La senadora defendió la paz, pero no a los delincuentes
En su discurso, Peralta fue enfática al diferenciar su postura frente a la lucha contra el crimen. Dijo que respalda plenamente los operativos del Estado contra cabecillas de grupos ilegales y que quien delinque debe responder ante la justicia. “Respaldamos que el Estado persiga y neutralice”, aseguró, al tiempo que advirtió: “Defender la paz no es defender delincuentes”. No obstante, la senadora insistió en que la política de seguridad no puede limitarse a la fuerza pública, sino que debe complementarse con inteligencia, investigaciones judiciales, mecanismos de sometimiento e inversión social en educación, empleo y oportunidades para los jóvenes.
“La vida de nuestra gente no puede convertirse en munición para una pelea política”
Martha Peralta Epieyú, senadora del Mais
La congresista también explicó que la caída de un jefe criminal no desmantela por sí sola a una organización delictiva. Por el contrario, advirtió que ese tipo de hechos puede generar disputas internas, retaliaciones y un aumento de la violencia contra la población civil. Por esa razón, pidió que la respuesta oficial incluya medidas distintas a los operativos de fuerza pública y que se atiendan las causas estructurales del conflicto en La Guajira, donde persiste el reclutamiento de menores y las disputas entre grupos ilegales por el control del territorio.
Cerrando su intervención, la senadora del Mais dejó un mensaje contundente frente a quienes convierten las denuncias sobre violencia en herramientas de confrontación política. “Los señalamientos son a otro precio”, advirtió, y sentenció: “Aquí estamos hablando de la vida real”. Con esas palabras, Peralta insistió en que su reclamo no busca proteger a criminales, sino llamar la atención sobre una región donde el miedo se ha instalado en las familias y donde el debate público no puede agravar los riesgos que ya enfrentan las comunidades.










