Jeanette Dousdebes Rubio, esposa del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una visita privada al Museo del Carnaval de Barranquilla el pasado martes 8 de septiembre, acompañada por la primera dama de Colombia, Ana Lucía Pineda, y la gestora social de la ciudad, Katia Nule. El recorrido se llevó a cabo en el barrio Abajo, sede del museo, y contó con un amplio operativo de seguridad coordinado entre la Policía Metropolitana, el Ejército Nacional y el servicio secreto estadounidense.
Durante la visita, las tres personalidades recorrieron las salas del museo, comenzando por las dedicadas a las soberanas del Carnaval, donde pudieron apreciar vestuarios de reinas, coronas, fotografías, documentos y piezas de artesanos, bailarines, músicos y gestores culturales. La directora de Carnaval de Barranquilla S. A. S., Diana Acosta Miranda, guio el recorrido explicando las tradiciones y la riqueza cultural de la fiesta más emblemática de la ciudad. Al finalizar, Dousdebes Rubio firmó el libro de visitantes y recibió obsequios típicos, entre ellos portavasos decorados con la Negrita Puloy y una bandeja con la imagen de la marimonda.
Un vínculo con Colombia
La esposa del secretario de Estado mantiene un fuerte lazo con el país, ya que es hija de inmigrantes colombianos: su padre es bogotano y su madre caleña, aunque ella nació en Miami, Florida. A pesar de su perfil público reservado —estudió en South Miami High School y Miami Dade College, fue animadora de los Miami Dolphins en 1997 y estudió diseño de modas sin completar la carrera—, Jeanette Dousdebes está casada con Marco Rubio desde 1998 y tienen cuatro hijos. La visita al museo fue un gesto que resalta esa conexión familiar y el interés por las tradiciones colombianas.
En el libro de visitantes, Dousdebes Rubio dejó un mensaje manuscrito que refleja su aprecio por la cultura local:
«Gracias por compartir la increíble belleza, alegría y ricas tradiciones del Carnaval de Barranquilla».
Jeanette Dousdebes Rubio
El Museo del Carnaval, que recibe aproximadamente 300 visitantes por día en sus tres pisos de exposición, se convirtió así en un punto de encuentro diplomático y cultural. La visita se enmarcó en la agenda de la delegación estadounidense en Colombia, que incluyó también actividades en Ecuador y Perú, y buscó presentar el Carnaval como una expresión cultural construida por generaciones de creadores locales. El recorrido privado permitió a las acompañantes conocer de cerca el legado de una de las festividades más reconocidas del país.










