Del 19 al 26 de septiembre, la Feria Internacional de Cine de Manizales reunirá estrenos nacionales e internacionales, talleres, cineforos y encuentros con realizadores bajo el concepto “El jardín de las cosas perdidas”
Manizales se prepara para vivir la edición 17 de la Feria Internacional de Cine de Manizales, FICMA y la ciudad será escenario de una programación con más de 60 proyecciones de largometrajes y cortometrajes nacionales e internacionales, estrenos, espacios dedicados al cine colombiano y funciones con realizadores locales y regionales
Este año, la feria tendrá como hilo conductor el concepto “El jardín de las cosas perdidas”, una invitación a explorar la relación entre el cine, el coleccionismo, la memoria y el patrimonio.
La propuesta llevará las películas más allá de las salas convencionales e incluirá talleres de formación, cineforos, actividades académicas y encuentros con expertos, artistas y coleccionistas. Entre sus principales atractivos estarán los estrenos nacionales, las conversaciones con directores, la formación audiovisual y una programación organizada alrededor de ocho universos temáticos: cultura pop, numismática, arte, antigüedades, cómic, medio ambiente, arquitectura y música como patrimonio vivo.

Películas para comenzar a descubrir la programación
Aunque la programación completa reúne más de 60 títulos, algunos de los largometrajes anunciados permiten anticipar la diversidad de historias que encontrarán los espectadores.
La agenda tendrá una apertura especial el 16 de septiembre, a las 9:00 de la mañana, en la Sala Olimpia del Teatro Los Fundadores, con “El príncipe de Nanawa”, de la directora argentina Clarisa Navas. La película sigue durante diez años la vida de Ángel, un niño que filma su propia existencia en la frontera entre Argentina y Paraguay, y registra su tránsito de la niñez a la adolescencia.
Ya dentro de la programación central, uno de los estrenos colombianos será “Soñé su nombre”, de Ángela Carabalí. La película sigue a dos hermanas que emprenden un viaje por Colombia en busca de la memoria de su padre, un agricultor afrodescendiente víctima de desaparición forzada. El recorrido las lleva por paisajes, recuerdos familiares y territorios marcados por la violencia, pero también por el amor, el legado y la resistencia de una comunidad. La función será el 19 de septiembre, a las 2:00 de la tarde, en la Sala Olimpia, con conversatorio junto a su directora.
Ese mismo día, a las 4:00 de la tarde, llegará “Ayuno y cenizas”, de Rodrigo Dimaté, una película que se adentra en un grupo de teatro de barrio que prepara Edipo Rey. Músicos, actores y artistas se encuentran en las montañas de Bogotá con historias atravesadas por la droga, la familia, el barrio y la pregunta por el destino. También tendrá conversatorio con su director.
Otro de los títulos anunciados es “El juego de la vida”, documental de Andrés Ruíz Zuluaga que durante 14 años sigue a cinco familias colombianas enfrentadas a las desigualdades sociales y a la búsqueda de nuevas oportunidades. La película propone una mirada íntima sobre las decisiones, las frustraciones, la resiliencia y las pequeñas victorias de quienes intentan cambiar su camino. Su presentación está prevista para el 22 de septiembre, en una franja especial para colegios.
Son apenas algunas de las películas que harán parte de una programación mucho más amplia, en la que el público podrá encontrarse con diferentes géneros, miradas y formas de contar historias.
Ocho universos para mirar el mundo
Pero la pantalla será apenas uno de los componentes de la feria.
FICMA 17 propone conectar el lenguaje cinematográfico con las historias que guardan los objetos, los espacios y las personas. En ese recorrido, el coleccionismo aparece no solo como la acumulación de piezas, sino como una forma de preservar historias, construir identidad y mantener viva la memoria.
De allí nacen los ocho universos temáticos que atraviesan esta edición: cultura pop, numismática, arte, antigüedades, cómic, medio ambiente, arquitectura y música como patrimonio vivo.
A ellos se suman talleres, actividades académicas, cineforos y encuentros con realizadores, artistas y coleccionistas.
Y hay otro elemento que puede resultar determinante para los espectadores: las actividades son de acceso libre, aunque algunas funciones están sujetas a la capacidad de las salas.
Durante varios días, Manizales tendrá así una oportunidad para ver cine, descubrir nuevas historias, conversar con sus creadores y acercarse a otras formas de interpretar el mundo.
Porque FICMA no llega solamente con películas.
Llega con historias para mirar, recordar, conversar y compartir.
Y esta vez, Manizales vuelve a verse en el cine.
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