El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, cumplió este mes una de sus promesas de campaña más simbólicas al donar la totalidad de su primer salario como jefe de Estado, equivalente a 52 millones de pesos, a dos centros de protección para el adulto mayor. La entrega se realizó durante un acto oficial en el hogar geriátrico del municipio de Quimbaya, en el departamento del Quindío, donde el mandatario distribuyó los recursos entre el hogar Santo Domingo Savio y el geriátrico Consentidos de Jesús.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, De la Espriella explicó que la iniciativa responde a un compromiso adquirido durante la campaña electoral: no conservar su asignación mensual como presidente y destinarla cada mes a una causa social. “En un acto de gratitud y amor por quienes ayudaron a construir los cimientos de esta patria, doné la totalidad de mi primera asignación básica como Presidente, distribuyéndola entre estos hogares para apoyar a nuestros abuelitos y poner en marcha obras prioritarias que necesitan con urgencia”, señaló el mandatario.
Una promesa de campaña que se materializa
De la Espriella había anticipado antes de asumir el cargo que no conservaría los beneficios económicos de la Presidencia. La acción de este mes no es un acto aislado: el presidente aseguró que cada mes viajará a una región diferente de Colombia para entregar personalmente su salario a una organización benéfica. “Esta fue una promesa sagrada que hice en campaña y la voy a cumplir: no me quedaré con mi sueldo presidencial. Cada mes iré a una región de Colombia para entregarlo personalmente a una causa social o benéfica que transforme vidas”, afirmó en declaraciones durante el evento.
La decisión del nuevo jefe de Estado no tiene un antecedente equivalente en la historia reciente del país. Si bien otros mandatarios han realizado donaciones parciales o excepcionales, ninguno se había comprometido a entregar la totalidad de su salario de forma mensual. En diciembre de 2010, Juan Manuel Santos donó un mes de sueldo, que en ese momento ascendía a 17.919.749 pesos, a la fundación Teletón para atender la emergencia invernal. Además, en 2016 destinó el dinero del Premio Nobel de la Paz, cerca de 930.000 dólares, a las víctimas del conflicto armado.
Por su parte, durante la pandemia de COVID-19, el expresidente Iván Duque y altos funcionarios del Gobierno decidieron aportar el 15 % de sus salarios durante tres meses, entre mayo y julio de 2020, al Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME). El decreto 568 del 15 de abril de ese año excluyó de esta medida al personal de salud y a la Fuerza Pública. En el ámbito local, en 2020 alcaldes y gobernadores de Medellín y Antioquia también destinaron la totalidad o la mitad de sus ingresos a programas de alimentación y fondos de asistencia social.
“Esta fue una promesa sagrada que hice en campaña y la voy a cumplir: no me quedaré con mi sueldo presidencial. Cada mes iré a una región de Colombia para entregarlo personalmente a una causa social o benéfica que transforme vidas”.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
Con esta primera donación, De la Espriella busca visibilizar una forma de ejercicio del poder basada en la cercanía con las comunidades más vulnerables. Los dos centros beneficiados en Quimbaya recibirán los recursos para cubrir necesidades prioritarias, aunque el mandatario no especificó el monto exacto asignado a cada uno. La promesa de no conservar el sueldo presidencial, que equivale a 52 millones de pesos mensuales, implica un gesto de gratitud hacia los adultos mayores, a quienes el presidente calificó como “quienes ayudaron a construir los cimientos de esta patria”.










