Estados Unidos revelará esta semana, el próximo 15 de septiembre, su decisión sobre la certificación antidrogas de Colombia, luego de que en 2025 la administración de Donald Trump retirara el aval que reconocía al país como aliado en la lucha contra el narcotráfico. Así lo informó la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), que elaboró un análisis detallado sobre los posibles escenarios que se abren para el país en esta evaluación anual que realiza el gobierno estadounidense desde Washington.
Según el gremio, las acciones adoptadas desde el 7 de agosto han mejorado la posición política de Colombia, pero advierten que pocas semanas no revierten varios años de deterioro. La prueba relevante, señalan, será convertir ese cambio de orientación en resultados verificables y sostenidos durante los próximos doce meses. El país llega a esta evaluación en una posición más favorable que en 2025, aunque los indicadores estructurales que pesaron en la decisión anterior no han cambiado sustancialmente.
Dos escenarios posibles
AmCham Colombia plantea dos caminos para la certificación. El primero reconocería el cambio de trayectoria del país, retirando la designación negativa que pesa sobre Colombia desde el año pasado. El segundo escenario daría mayor peso a los resultados heredados, manteniendo la designación negativa pero preservando al mismo tiempo la cooperación bilateral. La decisión final dependerá de cómo la administración estadounidense evalúe tanto el giro político y operacional impulsado desde el cambio de gobierno como la evidencia concreta de reducción de economías ilícitas.
«Las acciones adoptadas desde el 7 de agosto mejoran la posición de Colombia, pero pocas semanas no revierten varios años de deterioro. La prueba relevante será convertir ese cambio de orientación en resultados verificables y sostenidos durante los próximos doce meses».
AmCham Colombia
El gremio insiste en que la decisión de 2026 importa, pero no cierra la discusión. El verdadero examen para Colombia comienza después del 15 de septiembre: sostener el cambio de trayectoria, reducir la oferta de drogas y debilitar de manera verificable la capacidad económica y operativa de las organizaciones criminales. La lucha contra el narcotráfico, advierten, no se limita a la certificación, pues afecta territorios, empresas y la competitividad del país. Una eventual mejora en la certificación no resolvería por sí sola los desafíos, y la cooperación bilateral se fortalecerá únicamente si se respaldan resultados sostenidos en el tiempo.










