“Samuel llegó a Colombia consciente de que existía una orden judicial en su contra. Él sabía que esto podía pasar, pero aun así decidió regresar”. Con estas palabras, Dania Sabrina, esposa del documentalista mexicano Samuel Adrián, rompió el silencio en Instagram tras la detención de su esposo el domingo 13 de septiembre en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá. El creador de contenido mexicano, director del polémico documental Colombia: fábrica de niños trans, fue arrestado por una sanción de desacato dictada por un juzgado de Cali, una medida que contempla diez días de privación de libertad y que, según la Policía Nacional de Colombia, no corresponde a una investigación penal sino a un procedimiento por incumplimiento de una orden judicial.
En dos mensajes publicados en la cuenta oficial de su esposo, Dania Sabrina aseguró que Adrián conocía la situación legal que enfrentaba antes de emprender el viaje y que su decisión de regresar al país fue deliberada y valiente. “No llegó escondiéndose ni huyendo de la justicia. Llegó dando la cara y dispuesto a enfrentar este proceso si era necesario”, afirmó la esposa del documentalista, quien también expresó el dolor que atraviesa la familia por la separación forzada: “Como familia nos duele saber que Samuel se encuentra privado de su libertad, lejos de su casa, de sus hijos y de mí”.
Un documental que generó controversia nacional
La detención de Samuel Adrián tiene como telón de fondo la fuerte polémica que desató su producción audiovisual Colombia: fábrica de niños trans, un trabajo centrado en los tratamientos y protocolos médicos relacionados con la transición de género en niños y adolescentes, al parecer adelantados en la Clínica Valle del Lili. El documental provocó cuestionamientos y debate entre organizaciones de derechos LGBTIQ+, especialistas en salud mental, sectores políticos y grupos críticos de esos procedimientos médicos. Adrián había defendido la difusión de su obra en varias intervenciones públicas previas al viaje, con lo que su arresto ha intensificado aún más la discusión sobre un tema que divide opiniones en el país.
Su llegada a Bogotá coincidía además con una invitación a la conferencia El fin de la fábrica de niños trans en Colombia, prevista para el martes 15 de septiembre y liderada por el escritor argentino Agustín Laje. El hecho de que la privación de libertad se haya producido justo antes de ese evento añade un elemento más de tensión al panorama, aunque las autoridades han insistido en que la sanción es estrictamente por desacato a una orden judicial.
“Samuel siempre nos ha enseñado que nuestras convicciones tienen que ser más fuertes que nuestras circunstancias. Como esposa no es fácil escribir estas palabras, pero conozco a Samuel, conozco sus convicciones y sé por qué decidió regresar a Colombia aun sabiendo lo que podía suceder”
Dania Sabrina, esposa de Samuel Adrián
En sus mensajes, Dania Sabrina reveló que, según su esposo, los menores mencionados en el documental son los principales afectados por este caso, y agradeció las muestras de apoyo recibidas desde que se conoció el procedimiento. “Seguimos firmes y agradecemos profundamente sus oraciones, sus mensajes y cada muestra de cariño y apoyo”, escribió, al tiempo que aseguró que la familia afrontará unida esta situación. La esposa del documentalista también reflexionó sobre el propósito de la obra de su marido: “Si todo lo que está sucediendo sirve para que más personas vuelvan la mirada hacia ellos, para que conozcan sus historias y para que se hagan preguntas que muchos han preferido no hacer, entonces creemos que vale la pena”.
El cierre de sus declaraciones fue un mensaje directo y esperanzador para quien permanece detenido: “Hoy, más que nunca, quiero que sepa que sus hijos y yo estamos con él. Que lo amamos, que estamos orgullosos de él y que sabemos que defender aquello que uno cree muchas veces tiene un costo. Les pido que hoy tengan especialmente a Samuel en sus oraciones. Que Dios lo cuide, lo fortalezca y lo acompañe. Te amamos Samuel. Estamos contigo”. Mientras tanto, la atención mediática y el debate público en Colombia siguen creciendo en torno a un caso que entrelaza justicia, activismo y una de las discusiones sociales más complejas del momento.










