El expresidente Gustavo Petro lanzó una dura advertencia tras la aprobación del Presupuesto General de la Nación para 2027, cifrado en 635 billones de pesos, al asegurar que esta decisión del Congreso conducirá al país hacia una insostenibilidad fiscal y provocará un aumento en las tasas de interés de la deuda interna y externa. A través de su cuenta oficial en la red social X, el exmandatario respondió a las críticas del presidente Abelardo de la Espriella sobre la situación fiscal y la ejecución presupuestal, señalando que el actual jefe de Estado desconoce los asuntos más básicos del gobierno y de la gestión pública.
En su mensaje, Petro fue enfático al señalar que la aprobación de un crecimiento exagerado del gasto público de funcionamiento, centrado en funcionarios de seguridad y financiado con endeudamiento de la nación, hará disparar aún más la tasa de interés de la deuda. El expresidente cuestionó la lógica detrás de un presupuesto que, según él, se sustenta en una política excesiva de deuda, y planteó un cálculo sencillo para dimensionar la magnitud del gasto: si el presupuesto nacional aprobado por ley para 2026 es de 548 billones de pesos, y un año tiene en promedio 48 semanas, ¿cuánto se gasta semanalmente para ejecutar el presupuesto? La referencia a las 48 semanas, que no corresponde al calendario anual completo de 52 semanas, fue utilizada por Petro para ilustrar el ritmo acelerado de gasto que, a su juicio, caracteriza la administración actual.
Las comisiones económicas avalan el presupuesto
Las comisiones económicas conjuntas del Congreso de la República dieron luz verde al Presupuesto General de la Nación para 2027, un proyecto presentado por el Gobierno de Abelardo de la Espriella que asciende a 635 billones de pesos. Esta aprobación se convirtió en el detonante de la reacción del expresidente Petro, quien no solo cuestionó el monto global, sino también la estrategia de financiamiento basada en deuda para cubrir gastos de funcionamiento. Petro también aprovechó sus declaraciones para referirse al tratamiento que parte de la prensa ha dado al debate presupuestal, sugiriendo que algunos medios han ignorado o minimizado los riesgos fiscales que él advierte.
«El Congreso al aprobar una excesiva política de deuda lleva al país a la insostenibilidad fiscal»
Gustavo Petro, expresidente de Colombia
La advertencia del expresidente llega en un momento de tensión política y económica, donde el déficit fiscal y el nivel de endeudamiento público se han convertido en temas centrales del debate nacional. Petro, quien gobernó el país entre 2022 y 2026, ha mantenido una postura crítica frente a las decisiones económicas del gobierno de De la Espriella, al considerar que se están repitiendo errores del pasado que conducen a un mayor costo de financiamiento para el Estado. La comparación entre los presupuestos de 2026 y 2027 evidencia un incremento considerable, y para Petro la diferencia radica en que el nuevo presupuesto no solo es más grande, sino que se financia con un modelo que, en su opinión, castigará las finanzas públicas a mediano plazo.
«La aprobación de un crecimiento exagerado del gasto público de funcionamiento centrado en funcionarios de seguridad y financiado con endeudamiento de la nación para financiar gasto de funcionamiento hará disparar aún más la tasa de interés de la deuda interna y externa»
Gustavo Petro, expresidente de Colombia
El debate sobre el Presupuesto General de la Nación no es un tema menor, pues define la hoja de ruta de la inversión pública, el funcionamiento del Estado y la capacidad de pago de la deuda durante la vigencia fiscal. La postura de Petro, pese a ser la de un expresidente, tiene peso en la opinión pública y en los mercados, que observan con atención cualquier señal de deterioro en las finanzas del país. El gobierno de Abelardo de la Espriella, por su parte, ha defendido el monto aprobado argumentando que responde a las necesidades sociales y de seguridad del país, pero las críticas de Petro dejan en evidencia la fractura política y la preocupación por las consecuencias económicas de un endeudamiento creciente. La pregunta que queda flotando en el ambiente es si el incremento en el gasto traerá los beneficios prometidos o si, como advierte el expresidente, el país terminará pagando un costo fiscal más alto del que está dispuesto a asumir.










