En una jornada que conmocionó a la comunidad ecuatoriana y a los visitantes de la costa norte colombiana, el docente e investigador Diego Ramón Luna Álvarez, de 58 años, fue hallado sin vida en las playas del corregimiento de La Boquilla, en Cartagena. El cuerpo del ingeniero y exrector de la Universidad Metropolitana del Ecuador (Umet) fue reportado por ciudadanos que transitaban por el sector durante la mañana del sábado 12 de septiembre, lo que activó de inmediato la presencia de unidades de la Policía Metropolitana de Cartagena y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, quienes procedieron al levantamiento del cadáver y su posterior traslado a Medicina Legal para los exámenes forenses correspondientes.
Luna Álvarez, quien se destacaba como investigador en el ámbito educativo de la región andina y había obtenido en 2021 dos posdoctorados —uno en Estudios Libres por la Universidad Fermín Toro de Venezuela y otro en Epistemología de la Educación por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador—, se encontraba en Cartagena por motivos de descanso. Según la información preliminar, el académico tenía previsto asistir a un concierto de salsa en el Centro Histórico y realizar un recorrido por los principales atractivos turísticos de la ciudad, planes que quedaron truncados por el trágico desenlace. La hipótesis inicial que manejan las autoridades apunta a una emergencia por ahogamiento, aunque no se descartan otras circunstancias que deberán ser esclarecidas por los investigadores.
Dolor y homenaje desde la academia
La noticia de su fallecimiento generó una ola de reacciones en el ámbito académico. El Instituto Excellence de Ecuador, institución con la que Luna Álvarez mantenía estrechos vínculos, expresó su pesar a través de un comunicado publicado en Instagram. «Hay personas que llegan a formar parte de nuestra historia y otras que tienen un lugar aún más especial: están ahí cuando esa historia apenas comienza a escribirse», señaló la entidad, que también destacó la huella imborrable del docente. «Por eso su partida nos duele de una manera especial. Porque no solo despedimos a un gran profesional y ser humano; despedimos a alguien que siempre estará unido a nuestros comienzos», añadió el texto, evidenciando el profundo impacto que su muerte ha causado entre colegas y discípulos.
Mientras tanto, los familiares del exrector impulsan los trámites para la repatriación de sus restos a Ecuador, aunque lamentan la falta de información suficiente sobre las circunstancias exactas del caso. Las autoridades marítimas de Cartagena han recordado que las playas de la ciudad pueden presentar condiciones de riesgo, especialmente en sectores como Marbella y El Cabrero, donde las corrientes marinas y el mar de leva suelen generar situaciones peligrosas para los bañistas.
Este no es un hecho aislado en el Caribe colombiano. En lo que va del año, se han registrado otros dos fallecimientos en playas de Cartagena: en febrero de 2026, el chef Samuel Peñate, de 21 años, murió tras ser arrastrado por el oleaje en la zona de El Laguito, mientras que en marzo de ese mismo año, James Michael Winkles, un ciudadano inglés de 30 años, fue hallado sin vida en otra playa del mismo sector tras permanecer 12 días en la ciudad. Ante estos antecedentes, las autoridades han reiterado las recomendaciones para los turistas: evitar nadar en playas con bandera roja y mantenerse alejados de los espolones, donde el riesgo de corrientes de resaca es considerablemente mayor.










