Colombia perdió autosuficiencia de gas: importaciones cubren 34% en agosto

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Colombia perdió la autosuficiencia en gas natural y en agosto se vio obligada a importar el 34% de la demanda nacional, según el XXVII Informe del Sector Gas Natural de Promigas, presentado el martes 15 de septiembre por el presidente de la compañía, Juan Manuel Rojas. El informe advierte que el país ya no puede sostenerse con su oferta local y que el faltante, que durante años fue una advertencia, hoy es una realidad que restringe el consumo y presiona a los usuarios.

El análisis sectorial, que hace un corte entre enero y agosto, revela que la caída de la producción local de gas natural obligó a recurrir a compras externas para cubrir más de un tercio de la demanda. En palabras de Rojas, «el déficit de gas dejó de ser una advertencia y se convirtió en una realidad estructural». La situación ya se traduce en restricciones para algunos usuarios industriales, que ven limitado su acceso a un energético esencial para sus operaciones.

La industria, la más golpeada por la escasez de gas

Entre enero y agosto, la demanda no térmica de gas natural registró una caída de 58 GBTUD, equivalente a una reducción del 7% frente al mismo período del año anterior. El golpe más fuerte lo recibió el sector industrial, cuya demanda se desplomó 23% en ese lapso. Las industrias que no lograron acceder al gas natural recurrieron a alternativas como el gas licuado de petróleo y el carbón, una sustitución que encarece los costos operativos y erosiona la competitividad de las actividades económicas.

«Hoy tenemos un déficit estructural de gas. No hay gas necesario, no hay moléculas suficientes y ya estamos restringiendo»

Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas

El cambio de combustible no solo tiene consecuencias económicas, sino también ambientales. La sustitución de gas natural por GLP y carbón genera entre 0,5 y 0,7 millones de toneladas adicionales de emisiones de CO2, lo que aleja al país de sus objetivos de reducción de emisiones y agrava la huella de carbono de los sectores productivos. Así, la falta de gas no solo frena la actividad económica, sino que compromete las metas climáticas del país.

De acuerdo con el informe de Promigas, la dependencia de las importaciones seguirá creciendo y se proyecta que alcance el 40% al finalizar 2026. Para entonces, la brecha entre la oferta local y la demanda será aún mayor, a menos que se tomen medidas urgentes para desarrollar nuevas fuentes de gas o acelerar la transición energética. El mensaje del presidente de Promigas es contundente: el país ya no puede dar por sentado el abastecimiento interno y debe prepararse para un escenario de escasez estructural que afectará tanto a hogares como a industrias en los próximos años.

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