El presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, lanzó una dura advertencia sobre la impunidad que rodea la violencia en el fútbol colombiano. En una entrevista con El País Cali, Zuluaga denunció que la normativa actual protege a los vándalos y pidió que se judicialice y encarcele a los responsables de los desmanes que han empañado el segundo semestre de 2026. El directivo señaló que, pese a contar con tecnología de identificación biométrica, esta resulta inútil si no hay consecuencias penales para los agresores.
Los hechos violentos se han registrado al menos en cuatro ciudades del país durante los últimos meses: Montería, Bogotá, Cali y Valledupar. En la capital cesarense, aficionados del Junior protagonizaron disturbios tras la derrota 1-0 ante Alianza en el estadio Armando Maestre. Según Zuluaga, las únicas sanciones que se aplican actualmente son comparendos, pero «ni un solo detenido» ha sido puesto tras las rejas. El dirigente fue contundente al afirmar que la gente no paga los comparendos de tránsito, mucho menos los que se imponen por mal comportamiento en un estadio.
«No puede ser que tenga que haber muertos para que judicialicemos y metamos a la cárcel a los vándalos»
Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor
Zuluaga explicó que la Dimayor ya ha implementado planes piloto de identificación biométrica en escenarios como el Pascual Guerrero, El Campín, el Metropolitano de Barranquilla y el Atanasio Girardot. «Estamos en capacidad de identificar a todos los que vayan a un partido y en el sitio en que se hagan en la tribuna. La tecnología ya nos permite hacer eso, pero la pregunta es: ¿para qué, si lo identificamos y no podemos hacer absolutamente nada?», cuestionó. El directivo enfatizó que se puede ir a vandalizar un estadio y no pasa nada, mientras que los únicos correctivos vigentes son suspensiones de tribunas y partidos a puerta cerrada, medidas que considera insuficientes.
«Sancionamos el sofá y no al verdadero causante de los problemas», sentenció Zuluaga, en referencia a que las sanciones castigan a los clubes y aficionados inocentes, pero no a los responsables directos de los disturbios. El presidente de la Dimayor también reveló que los vándalos logran ingresar armas, drogas, pólvora y licor adulterado a los estadios, y que las banderas o trapos se han convertido en trofeos que generan conflictos entre barras. A pesar de la gravedad de la situación, Zuluaga aclaró que la Policía no tiene la culpa, sino los jueces que no judicializan por flagrancia a menos que se registren víctimas mortales.
En medio de la crisis, el directivo se reunió en el Congreso con los ministerios del Trabajo y del Interior, y se mostró optimista ante el interés del Gobierno en abordar el problema. «Se nos habla mucho de la identificación biométrica. La biometría la estamos haciendo desde hace rato», recordó Zuluaga, insistiendo en que el verdadero desafío es la judicialización. Mientras la normativa colombiana no permita encarcelar a los violentos, el fútbol seguirá siendo escenario de impunidad y riesgo para los asistentes.










