Un nuevo pulso político se tomó el Concejo de Bogotá luego de que el alcalde Carlos Fernando Galán objetara el proyecto de acuerdo que busca ampliar de 125 a 150 minutos la ventana de tiempo para realizar transbordos en el Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp). La iniciativa, aprobada por la Plenaria del Concejo el pasado 23 de agosto, había sido concebida como una respuesta directa al impacto que las más de 1.200 obras que se ejecutan simultáneamente en la ciudad están generando en los tiempos de desplazamiento de los usuarios.
El concejal Rubén Torrado, del Partido de la U y ponente de la iniciativa, salió al paso de la objeción presentada por la administración distrital y pidió formalmente a sus colegas concejales rechazar el desacuerdo del mandatario para que el proyecto pueda convertirse en acuerdo y entrar a regir. Según Torrado, la objeción se fundamenta en un argumento de competencia que, a su juicio, no tiene sustento, pues el Concejo sí puede establecer lineamientos de política pública en materia de movilidad, así como fijar criterios para la operación del sistema, sin que esto implique una intromisión en las facultades administrativas del Ejecutivo local.
Los datos que respaldan la ampliación del tiempo de transbordo
La defensa del proyecto se apoya en cifras oficiales que evidencian un deterioro en las velocidades de operación del componente zonal del Sitp. En la hora pico de la mañana, la velocidad promedio pasó de 26,8 kilómetros por hora en 2023 a 24,9 en 2024, lo que representa una reducción del 6,8 por ciento. En la hora pico de la tarde, el descenso fue del 7,7 por ciento, al pasar de 25,64 a 23,8 kilómetros por hora en el mismo periodo. Esa pérdida de velocidad, sumada a los cierres viales por la construcción del metro, las troncales de la avenida 68 y la Ciudad de Cali, la carrera Séptima y múltiples puentes, ha hecho que el tiempo máximo promedio que tarda un usuario en completar un transbordo haya escalado a 117,32 minutos en lo corrido de 2025, frente a los 103,28 minutos registrados en 2024, es decir, un aumento de 14,04 minutos.
Torrado insistió en que la actual ventana de 125 minutos, equivalente a dos horas con cinco minutos, ya no es suficiente para que una persona pueda completar un viaje que incluya dos transbordos entre componentes troncales, zonales y el TransMiCable, sobre todo si se trata de habitantes de zonas periféricas como Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Rafael Uribe y Kennedy, donde los recorridos son más extensos y las afectaciones por obras más severas. “Esta es una ventana de tiempo que no se ajusta a los trayectos de la población”, afirmó el concejal, quien también señaló que la ampliación a 150 minutos operaría de manera transitoria, mientras avanzan las obras de infraestructura y se recuperan las velocidades promedio del sistema.
“No podemos tener una ventana de trasbordo más amplia porque el alcalde Galán, el jurídico de la Alcaldía y la secretaria de Movilidad dicen que les estamos quitando competencia”
Rubén Torrado, concejal del Partido de la U
El debate de fondo va más allá del tiempo exacto: lo que está en juego es quién tiene la última palabra para definir las condiciones operativas del transporte público en la capital. Mientras la Alcaldía sostiene que ese es un asunto exclusivo de la administración, el Concejo argumenta que la corporación tiene la facultad de fijar criterios de servicio al usuario. “Yo lo que le estoy diciendo en el proyecto de acuerdo es que se tomen unos lineamientos”, puntualizó Torrado, quien confía en que la Plenaria se pronunciará a favor del proyecto y dejará sin efectos la objeción del alcalde.
El contexto de la discusión se ha visto alimentado por las quejas de los usuarios, quienes a finales de agosto y comienzos de septiembre reportaron cobros adicionales al momento de realizar transbordos. TransMilenio atribuyó las fallas a un cambio tecnológico y a las medidas implementadas para frenar la reventa de pasajes, y aseguró que el beneficio ya fue restablecido. La operación de recaudo está a cargo de Recaudo Bogotá S. A. S., conforme al contrato de concesión vigente. La decisión del Concejo sobre la objeción será determinante para que, de salir avante el proyecto, la ampliación de la ventana también aplique a pagos realizados con tarjetas personalizadas de débito o crédito, tanto físicas como virtuales, y a las tarjetas de abono tipo TransMiPass, lo que beneficiaría a millones de usuarios que a diario dependen del sistema para movilizarse por una ciudad que hoy es un gran frente de obra.










