Cinco fallecidos en accidente de avioneta de brigada médica en el cerro Tatamá

Compartir en redes sociales

El pasado 13 de septiembre, una avioneta Cessna T206 con matrícula HK-4985 desapareció de los radares tras despegar del aeropuerto Mandinga de Condoto, en el departamento del Chocó, y fue hallada cuatro días después en una ladera del cerro Tatamá, en el Parque Nacional Natural que lleva el mismo nombre, ubicado en los límites entre Chocó, Risaralda y Valle del Cauca. La aeronave, que se dirigía a Bogotá, transportaba a cinco ocupantes: cuatro profesionales de la salud y el piloto, quienes perdieron la vida en el siniestro. Las víctimas fueron identificadas como Sandy García, enfermera; Perla Constanza Álvarez, María Guzmán, Yuliza Fogueredo, todas profesionales de la salud, y Mehmet Cankaya, el piloto de la aeronave.

La tripulación estaba cumpliendo una misión humanitaria en el departamento del Chocó, específicamente en Condoto, donde habían atendido a cerca de 600 personas afectadas por un terremoto que sacudió la región. La brigada médica, que trabajó incansablemente para llevar atención a los damnificados, había concluido su labor y emprendía el regreso a la capital cuando la comunicación con la aeronave se perdió. La Fuerza Aeroespacial Colombiana activó de inmediato los protocolos de búsqueda, pero las condiciones del terreno y las intensas lluvias en la zona montañosa dificultaron las labores. Un helicóptero UH-60 Black Hawk de la FAC logró localizar partes de la avioneta al día siguiente del accidente en una ladera del cerro Tatamá, pero no fue hasta el cuarto día que un grupo de rescatistas, insertados vía aérea, logró acceder al lugar y encontró los cuerpos sin vida de los cinco ocupantes.

Últimos mensajes y el dolor de las familias

Las familias de las víctimas han revelado los últimos mensajes que recibieron de sus seres queridos, en los que se percibe la normalidad con la que emprendían el viaje de regreso. Sandy García, quien se desempeñaba como enfermera, compartió con su mamá una fotografía mientras volaba con el mensaje “Ya en camino”, además de grabar videos poco después de iniciar el viaje, uno de la aeronave alejándose y otro sobrevolando la zona selvática. Julieth González, familiar de Sandy, recordó con dolor que solía enterarse de las brigadas de su pariente a través de las fotografías que publicaba. “Nosotros siempre nos dábamos cuenta que ella se iba a sus brigadas, bueno, en el caso mío, por las fotos de sus estados donde ella tomaba muchos registros fotográficos”, relató. “Es una mujer muy intachable, muy dedicada a sus padres. Muy, muy, muy, muy dedicada a sus padres. No, es que esto es muy duro, la verdad”, añadió entre lágrimas.

El piloto Mehmet Cankaya, quien tenía un matrimonio de diez años y tres hijas, también tuvo un último gesto de ternura con su esposa, Adriana Revelo. Antes de despegar, le envió una fotografía de una perrita callejera que querían adoptar, y ella le respondió con un corazón y un mensaje: “Feliz viaje de regreso”. Revelo recordó que esa fue la última comunicación que tuvieron como familia. “Mehmet era padre, cabeza de hogar. Teníamos un matrimonio desde hace diez años. Justo en diciembre cumplíamos diez años de aniversario y tenemos tres hijas”, expresó con inmensa tristeza.

“Hoy despiden con profundo dolor a quienes hicieron de su profesión una forma de servir a los demás y que, con enorme generosidad, llevaron su conocimiento, tiempo y vocación a quienes más lo necesitaban”

Comunicado de la Patrulla Aérea Civil Colombiana y Colmédica

Tras el hallazgo de los cuerpos, la Patrulla Aérea Civil Colombiana y Colmédica emitieron un comunicado de condolencias en el que exaltaron la generosidad y vocación de servicio de los profesionales de la salud fallecidos. En las labores de búsqueda participaron, además de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, campesinos de la zona, comunidades indígenas, bomberos y diversos organismos de socorro, quienes se desplazaron a pie por el terreno escarpado para tratar de dar con el paradero de la aeronave. La causa del siniestro aún se desconoce y las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes para esclarecer lo ocurrido. Mientras tanto, las familias de las víctimas, entre ellas la hija de Julieth González, quien siguió los pasos de Sandy García y ahora estudia enfermería, enfrentan el duelo con el profundo vacío que dejan quienes dedicaron su vida a salvar la de los demás.

Sigue leyendo