El exministro de Comercio Exterior y exdirector de la Dian, Luis Carlos Reyes, denunció el pasado jueves 17 de septiembre que fue víctima de un acto de intimidación con un láser de color verde que apuntó directamente a su frente, a su pecho y a la cabeza de su esposa y sus dos hijos, mientras se desempeña como testigo clave en el proceso judicial que se sigue contra Diego Marín Buitrago, alias ‘Papá Pitufo’. El hecho ocurrió al interior de su vivienda y lo llevó a contactar de inmediato a la Policía y a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía, al considerar que se trata de una clara amenaza en el marco del caso por presunta infiltración del contrabando en la Dian y en la campaña presidencial de Gustavo Petro.
Reyes, quien estuvo al frente de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales entre julio de 2022 y mayo de 2024, reveló en diálogo con La FM que el haz de luz se dirigió primero a su frente, luego a su pecho y posteriormente a la cabeza de cada uno de sus hijos, afectando a cuatro personas en total: él mismo, su esposa y los dos menores. “Nos pusieron a mi esposa, a mis hijos y a mí un láser en la frente”, afirmó el exfuncionario, quien relacionó el ataque con su condición de testigo en la investigación que busca esclarecer los lazos entre la estructura de contrabando liderada por alias ‘Papá Pitufo’ y altos cargos públicos, así como el presunto lavado de activos provenientes del narcotráfico y la minería ilegal.
Las denuncias de Reyes y el contexto de la investigación
Durante su declaración, el exministro se desmarcó de las posiciones del presidente Gustavo Petro y aseguró que cumplió a cabalidad las instrucciones de no permitir que influencias externas llegaran a la Dian. “Las instrucciones que él me dio a mí fueron de no permitir que ese tipo de influencias llegaran a la Dian, cosa que yo cumplí a cabalidad”, sostuvo. En ese sentido, relató que desde el inicio del gobierno personas vinculadas a la estructura de Marín Buitrago intentaron acceder a altos cargos en las aduanas, mencionando a Camilo Gómez, a Juan Fernando Petro —hermano del expresidente— y a varios congresistas investigados. Uno de los casos más llamativos fue el de William Castellanos, quien se presentaba como jefe de seguridad del presidente Petro y solicitó ser nombrado director nacional de Aduanas. “Pidió ser nombrado director nacional de Aduanas, lo cual evidentemente y por supuesto se le negó”, afirmó Reyes, quien pidió que se investigue a este personaje y que se conozca el testimonio del exdirector de la Unidad Nacional de Protección, Augusto Rodríguez. “Creo que es un testimonio que vale la pena tener en cuenta, porque se refiere a un asunto que debe esclarecer la justicia”, agregó.
El exfuncionario también mencionó que algunas personas que no lograron nombramientos en la Dian buscaron cargos y contratos en Ecopetrol, aunque reconoció no tener documentación que respalde esa afirmación. Además, se refirió al encuentro de emisarios de Petro con hombres de alias ‘Papá Pitufo’, del cual dijo desconocer los detalles y aseguró que no existe video que lo respalde. En medio de la tensión, tras el ataque con láser, Reyes habló con el director de la UNP, Didier Blanco, quien expresó su intención de revisar el caso personalmente, aunque las resoluciones actuales de protección fueron definidas bajo el gobierno anterior.
“Nos pusieron a mi esposa, a mis hijos y a mí un láser en la frente”
Luis Carlos Reyes, exministro de Comercio y exdirector de la Dian
En el marco de este proceso, la investigación también involucra un monto de 500 millones de pesos que habría sido recibido y posteriormente devuelto de la estructura de Marín Buitrago a la campaña de Gustavo Petro. Reyes, quien inició su declaración buscando separarse de las posiciones del actual mandatario, insiste en que la justicia debe esclarecer la relación entre el contrabando, los cargos públicos y el lavado de activos del narcotráfico y la minería ilegal. Mientras tanto, el exministro y su familia permanecen bajo la expectativa de que las autoridades refuercen las medidas de seguridad tras la intimidación que vivieron en su propia vivienda.










