La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) reportó que al corte de las 6:00 de la tarde de este viernes 18 de septiembre de 2026, Colombia registraba 15 incendios forestales activos y nueve más que ya fueron controlados por las autoridades. El departamento del Tolima se convirtió en el principal foco de atención al concentrar nueve emergencias activas en los municipios de Alvarado, Armero, Ataco, Ortega, Prado, San Luis, Villahermosa y Villarrica, mientras que en Cundinamarca se atienden dos conflagraciones en Nilo y Topaipí, y en el Valle del Cauca dos más en Cali y Guadalajara de Buga. Cauca, Huila y Nariño completan el listado con una emergencia activa en cada uno de sus territorios.
En el departamento del Huila la situación es especialmente crítica, pues la sequía que enfrenta la región, con temperaturas superiores a los 35 grados centígrados y una marcada reducción de lluvias, ha elevado el riesgo de conflagraciones en áreas de pastos, rastrojos, árboles y cultivos. De acuerdo con el más reciente balance de las autoridades territoriales, durante 2026 se han presentado 161 emergencias por incendios en 22 municipios del departamento, dejando un saldo de 2.300 hectáreas de cobertura vegetal quemadas. El incendio más reciente se registra en la vereda Upar, sector Mallungo, del municipio de Yaguará, donde confluyen unidades de Bomberos de Yaguará, Teruel y Palermo para controlar las llamas. Pese a la magnitud de la emergencia, las autoridades no reportan personas ni viviendas afectadas en esta zona del país.
Operativos de control y solidaridad interinstitucional
Las labores de extinción en los diferentes puntos del país han exigido el despliegue de decenas de unidades de socorro. En el cerro de la vereda La Palmita, en Nilo (Cundinamarca), donde el fuego ha afectado los sectores de Cucuata y Cactus, cinco unidades de Bomberos Voluntarios trabajan con el apoyo de un helicóptero con sistema Bambi Bucket para descargar agua sobre las llamas. La conflagración en esta zona hace parte de las dos que permanecen activas en Cundinamarca, junto con la que atienden en Topaipí. En la vereda Puspued y el sector La Oscurana, en Mallama (Nariño), las operaciones continúan de manera permanente mientras que en Suárez (Tolima) las cuadrillas de bomberos de ese municipio, Carmen de Apicalá, Riosucio y los Bomberos Oficiales de Bogotá se mantienen en terreno.
Uno de los casos más complejos se vivió en Cali, donde el incendio iniciado a la 1:25 de la tarde del jueves 17 de septiembre en el sector de Altos de Menga consumió más de 70 hectáreas de cobertura vegetal y afectó al menos cinco viviendas. Las llamas, avivadas por los fuertes vientos de la tarde, se extendieron con rapidez hacia los sectores residenciales, provocando la movilización de más de 80 personas entre bomberos de Cali y Yumbo, la Defensa Civil, la Cruz Roja, el Dagma y la Secretaría de Gestión del Riesgo. El balance del incendio, controlado hacia las 10:20 de la noche, dejó dos bomberos lesionados y una adulta mayor que debió ser atendida por inhalación de humo. Pese a que el fuego está controlado, las unidades mantienen labores de enfriamiento en puntos calientes ante la posibilidad de que las llamas se reaviven por efectos del viento.
«Han sido manos criminales las que han provocado estas conflagraciones»
Alejandro Eder, alcalde de Cali, en entrevista con Blu Radio
En el departamento del Tolima, además de los nueve incendios que continúan activos en los municipios mencionados, las autoridades lograron controlar cuatro emergencias adicionales en Carmen de Apicalá, Chaparral, Coyaima y Suárez, lo que demuestra la magnitud de la crisis que enfrenta el territorio. El panorama es similar en Cundinamarca, donde los incendios de Paime y San Juan de Rioseco ya fueron controlados, al igual que en Yaguará (Huila), Ancuya (Nariño) y Coromoro (Santander). Sin embargo, el llamado de las autoridades se mantiene frente a la posibilidad de nuevas conflagraciones, especialmente en zonas donde las altas temperaturas y la baja humedad persisten en los meses de septiembre.
La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) activó desde abril de 2026 un plan de contingencia dirigido a las alcaldías, los consejos municipales de gestión del riesgo, los sectores productivos y las comunidades en general. En el marco de esta estrategia, la entidad mantiene la prohibición de las quemas con miras a la preparación de terrenos para actividades agrícolas, una de las prácticas que más emergencias ha generado en la región, tal como lo advirtió Osiris Peralta, ingeniera forestal de la CAM. Las autoridades hacen un llamado urgente a la ciudadanía para que se abstenga de quemar basura o maleza y para que informe de inmediato a las líneas de emergencia sobre cualquier columna de humo o foco de incendio, con el fin de evitar que las llamas sigan afectando las coberturas vegetales del país.










