La Secretaría de Movilidad de Bogotá salió en defensa de la instalación de semáforos en la glorieta de la calle 63 con carrera 50, medida que entrará a operar el próximo 20 de septiembre de 2026 y que busca reducir los más de 1.300 conflictos vehiculares que se presentan cada hora en este punto de la ciudad, así como proteger a los más de 4.000 peatones y ciclistas que transitan a diario por el sector. La decisión, que ya empieza a generar polarización entre los defensores de la seguridad vial y quienes advierten sobre un agravamiento de la movilidad, fue anunciada oficialmente por la Secretaría de Movilidad luego de un proceso de estudio que incluyó el descarte de un puente peatonal por razones de accesibilidad universal.
La Secretaria de Movilidad, María Fernanda Ortiz, explicó que el esquema contempla la instalación de semáforos con botón peatonal en los costados sur y oriental de la intersección, además de obras civiles complementarias y nueva señalización horizontal y vertical. La funcionaria aseguró que la medida responde a una solicitud histórica de los residentes de la zona, quienes venían pidiendo un paso a nivel seguro para cruzar esta peligrosa glorieta, conocida por su alta siniestralidad vial. Durante las próximas semanas se realizará una fase de pilotos y monitoreo permanente para evaluar el comportamiento de la nueva señalización y ajustar la operación según los resultados que se vayan presentando en tiempo real.
Un cruce para salvar vidas o una decisión política
La controversia no se hizo esperar. El analista político David Cancino, visiblemente crítico con la administración distrital, lanzó duras declaraciones contra la medida al asegurar que «la gente que no toca pasto en Bogotá no entiende que lo del semáforo no solo produce lentitud en el tránsito. Semáforo que ponen, semáforo que se llena de limpiavidrios, robaespejos, indigencia, ventas, rompevidrios y todo el combo al que estamos acostumbrados en Bogotá». Estas afirmaciones, que circularon ampliamente en redes sociales, reflejan el malestar de un sector de la ciudadanía que considera que la medida podría traer consecuencias negativas colaterales en términos de seguridad pública y dinámicas sociales en el sector.
«La falta de regulación no elimina el trancón; solo lo hace más peligroso. La esencia de la movilidad es que toda persona, en vehículo o a pie, pueda moverse mejor, a pesar de los desafíos de una ciudad tan grande como la nuestra. La comunidad alrededor de la glorieta de la calle 63 con carrera 50 pidió un cruce peatonal seguro y los datos respaldan esa necesidad. Por eso, el semáforo que se ubicará allí es, ante todo, una decisión para proteger vidas»
Gustavo Quintero Ardila, Secretario de Gobierno
El Secretario de Gobierno, Gustavo Quintero Ardila, fue enfático en defender la iniciativa al señalar que «el semáforo garantiza un paso a nivel, directo y más cómodo», especialmente para los adultos mayores y las personas con movilidad reducida, quienes se verían gravemente afectados con la construcción de un puente peatonal. El alto funcionario también respondió a las críticas sobre el aumento de la congestión vehicular, un punto que el propio Distrito reconoce como un desafío pendiente, aunque justifica que la medida prioriza la seguridad de los actores viales más vulnerables en una ciudad donde «la falta de regulación no elimina el trancón; solo lo hace más peligroso».
Desde la Secretaría de Movilidad se ha hecho énfasis en que los semáforos contarán con un sistema de activación por botón para que los propios peatones y ciclistas decidan el momento seguro de cruzar, un avance tecnológico que busca optimizar el flujo vehicular al mínimo indispensable. La intervención completa, que incluye la conexión semafórica para ambos actores viales, obras civiles para la demarcación de sendas peatonales y ciclocarriles, así como nueva señalización vertical, fue difundida por las redes sociales de la Secretaría mediante un video institucional que explica los alcances del proyecto.
Los datos que respaldan la decisión son contundentes: además de los conflictos vehiculares por hora, la glorieta registra un alto flujo de personas que se desplazan a pie o en bicicleta, muchos de ellos provenientes de los barrios aledaños que ven en la calle 63 un corredor obligado para llegar a sus destinos. La administración distrital insiste en que la seguridad vial no es negociable y que el monitoreo constante permitirá hacer los ajustes necesarios para minimizar los impactos negativos en la movilidad general. Sin embargo, el debate queda abierto sobre si la priorización de los peatones en una de las glorietas más transitadas de la ciudad es una decisión valiente o una medida que resolverá un problema para crear otro de mayor magnitud, mientras los semáforos más polémicos de la capital empiezan a instalarse en medio de aplausos y críticas.










