Colombia es semifinalista de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA

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Derrota a Nigeria y despierta el eco dorado de hace 16 años

Un gol agónico de Valerin Loboa selló el triunfo 1-0 sobre cuadro africano

La Selección Colombia Femenina Sub-20 continúa haciendo historia en la cita mundialista, luego de vencer 1-0 a Nigeria en un reñido encuentro disputado en el Estadio Miejski ŁKS de Łódź, Polonia.

El equipo dirigido por Carlos Paniagua mostró un fútbol lleno de energía, velocidad y determinación. Desde el pitazo inicial, las nuestras contrarrestaron los ataques ofensivos de su rival e impusieron su ritmo con transiciones rápidas.

La gran protagonista del encuentro fue Valerin Loboa, quien, tras recibir un pase preciso de Isabel Weiner, apareció al minuto 90+2 para marcar el único gol del partido y sellar el triunfo de la Selección Colombia para así avanzar a la siguiente ronda.

Con este triunfo, Colombia se instala entre las cuatro mejores selecciones del mundo y ahora se alista para medirse, el próximo 23 de septiembre, al ganador del duelo entre Corea del Norte y Canadá, en busca del anhelado boleto rumbo a la final.

Así alineó el equipo: Luisa Agudelo (A); Samantha Rodríguez, Mercedes Martínez, María Torres, Fernanda Viáfara; Mariana Silva, Isabel Weiner, Juana Ortegón, Sintia Cabezas, Isabella Díaz y Valerin Loboa.

La crónica del partido

Hay partidos que no se juegan: se resisten, se mastican y se ganan con el corazón en la garganta. La Selección Colombia Femenina Sub-20 no solo doblegó a la historia y a la potencia física de Nigeria; derribó un muro de dieciséis inviernos para instalarse, por derecho propio, entre las cuatro mejores selecciones del planeta. El 1-0 sellado en el minuto 92 es de esos triunfos que huelen a epopeya, de los que quedan grabados en la memoria deportiva del país.

Durante ochenta minutos, el pulso fue de una paridad tensa, áspera y calculada. Nigeria imponía su intimidante zancada atlética en cada dividida, pero la lucidez y el filo estuvieron siempre teñidos de amarillo, azul y rojo. Colombia fabricó las mejores opciones del encuentro: Mariana Silva tuvo en sus botines la gloria por partida doble, quedando cara a cara frente a la portera africana en dos mano a mano electrizantes. La guardameta nigeriana se vistió de heroína con atajadas felinas que ahogaron el festejo

La guardameta colombiana Luisa Agudelo fue designada por la FIFA como la jugadora del partido

y amenazaban con arrastrar el desenlace a la ruleta del alargue.

El destino del duelo empezó a torcerse al minuto 77. La número 10 de Nigeria, desbordada por la impotencia táctica ante el orden cafetero, vio la tarjeta roja. Diez contra once. El aroma a hazaña flotaba en la atmósfera. Colombia no se desesperó ni cayó en la trampa del pelotazo; tocó con paciencia, abrió la cancha y, cuando el reloj se consumía inexorable en el minuto 90, brotó la estocada definitiva. Una pelota al fondo de la red, un desahogo unánime y el pasaporte sellado a las semifinales de la Copa del Mundo.

El puente invisible hacia Alemania 2010

La victoria ante las Falconets no es un hecho aislado: es el renacer de un hito que el país no experimentaba desde Alemania 2010. En aquel recordado torneo de hace 16 años, una camada de pioneras comandada por el técnico Ricardo Rozo asombró al mundo al meterse entre las cuatro mejores.

Eran los tiempos en que una jovencísima Yoreli Rincón deslumbraba al planeta con su pegada magistral y la número ’10’ en la espalda; cuando Natalia Gaitán imponía un liderazgo imperturbable desde la zaga defensiva; cuando Daniela Montoya y Liana Salazar patrullaban la mitad de la cancha con el mismo carácter indomable que forjó los cimientos del fútbol femenino nacional; y atacantes como Lady Andrade e Ingrid Vidal comenzaban a escribir sus nombres con letras de oro. Aquel grupo finalizó en un histórico cuarto lugar, el techo dorado que hasta hoy custodiaba nuestra historia.

Hoy, dieciséis años más tarde, la posta generacional brilla con luz propia. Con la eliminación de Brasil a cuestas, Colombia no solo es el único estandarte de Suramérica en carrera: es un equipo maduro, sostenido por sus figuras en ligas de élite y por un temple competitivo que ya garantizó, como mínimo, disputar la medalla del tercer puesto.

La ilusión ya no es un anhelo lejano; está viva, late en Polonia y avanza a paso firme hacia la gran final.

sos/

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