Colombia conmemora el Día Mundial del Alzheimer con una realidad que golpea a 300.000 personas en el país, según cifras oficiales, y un llamado urgente de los especialistas a prestar atención a las señales de alerta temprana. La fecha, que se celebra cada 21 de septiembre, busca visibilizar una enfermedad neurodegenerativa que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, genera 10 millones de nuevos casos de demencia cada año en el mundo. De ese total, dos de cada tres corresponden a Alzheimer, lo que la convierte en la causa más frecuente de demencia a nivel global.
La neuróloga Cheryl Jiménez, de la Clínica de la Universidad de La Sabana, advirtió que una de las principales barreras para el diagnóstico oportuno es que el propio paciente no reconoce su dificultad de memoria. Esta falta de conciencia, sumada a la progresión silenciosa de la enfermedad, retrasa la consulta médica. La experta explicó que el Alzheimer se caracteriza por la acumulación anormal de proteínas beta amiloide y tau en el cerebro, afectando primero la corteza cerebral y el hipocampo, zonas clave para la memoria reciente. Aunque suele presentarse después de los 65 años, las formas preseniles, antes de esa edad, pueden tener un componente genético más marcado.
Señales de alerta y factores modificables
Los especialistas han identificado una serie de signos que deben encender las alarmas: pérdida de memoria reciente frecuente, repetición de preguntas o historias, dificultad para realizar tareas cotidianas como manejar dinero o cocinar, desorientación en rutas que antes eran familiares y cambios notorios en la conducta o el estado de ánimo. Frente a estas manifestaciones, la detección temprana permite no solo acceder a una atención oportuna, sino también planificar decisiones futuras y brindar un mejor acompañamiento tanto al paciente como a su cuidador. En ese sentido, la Subdirección de Determinantes en Salud de la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, a cargo de María Fernanda Tovar, ha impulsado jornadas con profesionales de las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud para mejorar la identificación, el tamizaje y la atención integral de las demencias en la capital.
«La detección temprana permite orientar la atención»
María Fernanda Tovar, subdirectora de Determinantes en Salud, Secretaría Distrital de Salud
Más allá de los factores no modificables como la edad avanzada, el sexo femenino, la presencia del gen APOE épsilon cuatro o el síndrome de Down —que se relaciona con formas tempranas de la enfermedad—, los expertos destacan que existen factores de riesgo sobre los que se puede actuar. Entre ellos figuran la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, la apnea del sueño, la pérdida auditiva no corregida, el aislamiento social, la ansiedad, la depresión no tratada, un bajo nivel educativo y el uso crónico de benzodiacepinas. La neuróloga Cheryl Jiménez subrayó que el Alzheimer no es una consecuencia inevitable del envejecimiento y que abordar estos factores podría retrasar o incluso prevenir su aparición.
Diagnóstico y proyecciones mundiales
El diagnóstico de la enfermedad se realiza mediante una combinación de historia clínica detallada, exámenes para descartar otras causas como déficit de vitaminas, hipotiroidismo o infecciones, resonancia cerebral, pruebas neuropsicológicas y, en casos seleccionados, biomarcadores en sangre o líquido cefalorraquídeo y estudios PET. Las proyecciones de la OMS indican que para 2030 habrá entre 54 y 55 millones de personas con demencia en el mundo, una cifra que refleja la urgencia de fortalecer los sistemas de salud y la concienciación social. Además, el impacto es desproporcionado en las mujeres: dos de cada tres personas con demencia son mujeres, y también dos de cada tres cuidadores informales pertenecen al género femenino, lo que evidencia una carga adicional sobre ellas.
En el marco de la conmemoración, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá adelantó actividades en las localidades para acercar la información y los servicios de tamizaje a la comunidad, con el objetivo de reducir el subdiagnóstico y mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan esta enfermedad. Los especialistas insisten en que reconocer las señales a tiempo y consultar con un neurólogo puede marcar la diferencia en el curso de la patología, permitiendo intervenciones tempranas que beneficien tanto al paciente como a su entorno.










